(Enero 2022)

Thich Nhat Hanh es una de esas personas que vienen a este mundo a aportar sabiduría, paz, bondad y una energía que perdurará para siempre. Él falleció hace unos días de este mes de enero de 2022 a los 95 años. Su legado es impresionante, y sin duda, ha dejado el mundo mejor de lo que estaba, con su gran sabiduría.

Fue uno de los más notables guías espirituales de este siglo, activista por la paz, escritor, monje budista y uno de los mayores impulsores del mindfulness. Su vida ha sido un canto a la paz, al amor y la consciencia.

Si no lo conocías, te invito a que investigues sobre él y eches un ojo a su más de 100 libros. Es uno de mis autores de referencia y hoy vengo a hablarte de una gran enseñanza que nos dejó en uno de sus libros, mi preferido: “El arte de cuidar a tu niño interior: Reencontrarse con uno mismo”, el cual nunca recomendaré lo suficiente. Y dice así:

“Los Cinco Recordatorios

Buda dijo que todos tenemos la semilla del miedo, pero la mayoría la reprimimos y la encerramos en la oscuridad. Para ayudarnos a identificar, abrazar y examinar en profundidad las semillas del miedo, nos ofreció una práctica llamada los “Cinco Recordatorios”, que son los siguientes:

  1. Por mi naturaleza estoy destinado a envejecer. No hay forma de huir del envejecimiento.
  2. Por mi naturaleza estoy destinado a caer enfermo. No hay forma de huir de la enfermedad.
  3. Por mi naturaleza estoy destinado a morir. No hay forma de huir de la muerte.
  4. Todo cuanto quiero y las personas a las que amo tienen la naturaleza del cambio. No hay forma de evitar tener que separarme de todo ello. No puedo retener nada. Vengo con las manos vacías y me voy con las manos vacías.
  5. Mis acciones son lo único que realmente me pertenece. No puedo huir de las consecuencias de mis acciones. Ella son la base que me soporta.

Todos los días tenemos que recitar esos cinco recordatorios, dedicando unos momentos a contemplar cada uno de ellos mientras seguimos atentamente la respiración. Practicamos los Cinco Recordatorios para que la semilla del miedo pueda circular. Debemos invitarla a subir para que pueda ser reconocida, para que pueda ser abrazada. Y entonces, cuando regrese de nuevo abajo, se hará más pequeña”.

Esta enseñanza es una joya que deberíamos tener en cuenta a la hora de afrontar la vida y la muerte como lo que son, algo natural, efímero e inherente a nuestra experiencia humana. Prácticamente todos los miedos parten de estos miedos, y como él dice, esa semilla está oculta en el inconsciente y a no ser que la aceptemos y abracemos con serenidad, templanza y consciencia, esa semilla de miedo crecerá y se quedará atrapada en nuestro interior y no nos permitirá vivir con libertad y alegría el maravilloso regalo que es tener una vida humana.

¡Mil gracias querido maestro Thich Nhat Hanh!

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(Diciembre 2021)

Nos encontramos en un momento muy propicio para soltar y liberarnos de todo aquello que de alguna manera sentimos que ya llegó el momento de dejar ir. Me refiero a esos asuntos que sentimos que no nos permiten sentirnos en paz y avanzar en nuestra vida, a toda esa energía estancada que nos puede estar bloqueando de alguna manera en nuestra evolución personal.

Y es que la vida es un regalo y también un gran aprendizaje y llega un momento en el que tenemos que parar, mirarnos hacia dentro y darnos cuenta de que quizás nos estemos conduciendo por un camino que ya no queremos transitar.

El mundo está convulso, muchos paradigmas están cayendo, se habla de un ascenso planetario, de un nuevo estado de consciencia donde ya no cabe toda esa energía que nos limita, coarta nuestra libertad y nos mantiene en un estado de pura supervivencia, donde hemos perdido todo nuestro poder y nos sentimos “pequeños”.

El cambio para salir de todo esto empieza en uno mismo, en cada uno de nosotros individualmente. Es importante empezar a comprender que nuestro estado natural es sentirnos en paz, en bienestar y en plena salud. Y todo lo que no nos permite sentirnos así, es una llamada de atención para que al menos, nos paremos a observar.

Hemos normalizado que sentir insatisfacción y sufrimiento sea lo habitual y buscamos fuera algo que nos permita llenar ese gran vacío que en el fondo todos sentimos de una u otra forma. Y no es fuera donde hay que buscar, pues la clave está en nuestro interior, y esto tú lo intuyes de alguna manera.

Para llenar este gran vacío, no tenemos que llenarnos de nada externo, sino de nuestro propio SER, de nuestra esencia más pura y genuina, de nuestra naturaleza más esencial, la cual no necesita de nada para sentirse feliz, pues la felicidad ya está dentro de nosotros, y es algo que no necesita de ningún objeto externo.

Hoy te propongo empezar a observar todo eso que quizás esté tapando y bloqueando tu alegría natural y esa paz interior que te corresponde por el mero hecho de haber nacido y que ya está en tu interior, bajo todas esas capas y corazas que te has ido construyendo.

Para vaciarnos de todo eso que nos perturba, lo primero es darnos cuenta, observarlo, aceptarlo y con amor y agradecimiento tomar la decisión firme de ir dejándolo marchar. Aquí comienza un proceso de liberación y cambio. El resto será un camino en el que se irán cayendo una a una todas las capas y te irás conectando cada vez más a tu yo más auténtico y genuino. Lo importante es que ahora en tu interior tomes esta decisión consciente y lo sientas profundamente. Yo voy a darte hoy algunas ideas y te dejaré una práctica para ayudarte.

Algunas de las cosas de las que quizás necesites desprenderte, pueden ser las siguientes. Quédate con lo que resuene contigo:

  • Decido liberarme de toda lucha interna. Quizás ha llegado el momento de descansar de tanto sobreesfuerzo innecesario y encontrar tu paz interior. Aquiétate, para y respira profundamente, a veces no hace falta “hacer” tanto, sino tan solo escuchar el silencio, relajarte y fluir. Recobra tu paz interior.
  • Decido liberarme de la necesidad de maltratar a mi cuerpo con hábitos tóxicos, mala alimentación y sedentarismo. ¿Le estás dando a tu cuerpo lo que realmente se merece? Ama a tu cuerpo, empieza a ser amable con él de verdad.
  • Decido liberarme de preocupaciones innecesarias y pensamientos negativos que me agotan, me enferman y me hacen sufrir. Si sientes que este es tu caso, puede que necesites hacer algún tipo de trabajo interior, practicar mindfulness o empezar a meditar de manera habitual.
  • Decido liberarme de las emociones que se hayan podido quedar enquistadas en mi interior y que en ocasiones se apoderan de mi y me perturban. Es esencial que atiendas, aceptes y abraces tus emociones para poder sanar y encontrar el equilibrio. Conecta con tu niño interior, ahí está el origen de estas emociones.
  • Decido liberarme de las necesidades de mi ego, que no me permiten sentirme en paz: La necesidad de agradar, de tener la razón, de demostrar, de compararme, de criticar, de tratar de encajar… Sitúate en el testigo observador y contempla a tu propio ego, y éste se irá disolviendo a la luz de tu consciencia y tu esencia podrá brillar cada vez más.
  • Decido liberarme de todo resentimiento, odio y rencor, que pueda estar albergando en mi interior contra algo o contra alguien. Perdonar se hace muy necesario para poder liberarnos de la amargura, no justificamos nada, solo decidimos estar en paz. ¿Tienes temas pendientes que perdonar? Cierra ciclos, no cargues con ese peso.
  • Decido liberarme de la pereza, la apatía y la desgana. ¿Fluyes con la vida o te cuesta vivir? Encuentra en tu interior aquello que te hace vibrar, que te motiva, que resuena contigo. Ha llegado el momento de escuchar a tu corazón.
  • Y, en definitiva, decido liberarme de todo aquello que me hace sufrir y que me impide crecer. Suelto todas aquellas energías que me detienen en mi proceso de evolución. Se hace necesario realizar un trabajo interior, de autoconocimiento, de empoderamiento, de sanación.

Puedes añadir a la lista todo aquello que tu corazón te dicte en estos momentos. Nos vaciamos y nos liberamos de todas las corazas y las limitaciones que nos han condicionado por tanto tiempo, para poder ser cada vez más auténticos y libres, para poder conectar con nuestro ser interior. Nos liberamos y soltamos todo lo que ya no nos sirve para vivir desde la plenitud, la dicha y la paz que residen en el fondo de nosotros.

Te invito a que escuches mi meditación “Yo me libero” donde te será más fácil conectar con todo esto desde un lugar de introspección y calma.

Pincha en el siguiente enlace: Yo me libero

Despídete de este año que termina soltando todo lo viejo que te pesa, y comienza el nuevo año con energía renovada. La humanidad necesita personas liberadas.

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(Octubre 2021)

Creo firmemente que el mundo sería un lugar mejor si cada uno de nosotros se ocupara de sanar las heridas y carencias que hay en su interior. De hecho, creo que es la base para que dejemos atrás relaciones disfuncionales, apegos insanos y reacciones emocionales que solo conducen a nuestro sufrimiento y el de los demás.

La mayoría de estas heridas se gestaron en la infancia y aunque no lo creamos, ahí siguen, hasta que nos hagamos cargo de ellas. Se desencadenan de diferentes maneras y solo hay que mirar alrededor y advertir que muchas personas, aunque tengan un cuerpo físico de adulto, van por la vida portando en su interior un niño herido que se asoma de diferentes formas, agresividad, miedos, dependencias, inseguridad, desconfianza, baja autoestima, pena, soberbia y capas y capas de protección que no nos quedó más remedio que ponernos para poder sobrevivir.

Pero este niño interior que todos tenemos dentro, es también nuestra parte más pura, genuina, alegre y vital. Recuperar a nuestro niño interior, sanarlo, darle todo lo que le faltó y cubrir ahora sus carencias, es posible. La clave: El Amor.

El proceso de sanación del niño interior es todo un recorrido hacia el encuentro de nosotros mismos. Y será nuestro propio amor y nuestra propia luz interna la que repare esas heridas tan profundas y enquistadas.

Me consta que es algo que nos cuesta, que da pereza, que da miedo, que evitamos a toda costa, pero es algo muy necesario si de verdad queremos sanar nuestro corazón y vivir una vida plena.

El primer paso es conectar con ese niño herido, puedes hacerlo con meditaciones, con ayuda terapéutica, o simplemente abriéndote a sentir tus emociones que te conectarán a esa parte de ti.

Puede ser de mucha ayuda, comenzar escribiendo una carta a tu niño interior herido. Mira alguna foto de ti cuando eras pequeño, observa a esa personita y dedícate un momento de introspección para escribirle lo que te salga. No hace falta que sea una larga carta ni muy elaborada, deja que fluya eso que necesita ser expresado, nada más.

Aquí puede empezar un proceso de reconciliación con tu niño interior. Yo hace tiempo que escribí mi propia carta y reconozco que me costó tiempo decidirme a hacerlo. Hoy quiero compartirla:

“Mi querida niña, perdona por haber tardado tanto en escribirte esta carta, llevo tiempo conectando contigo de alguna manera y hasta ahora no me decidí a expresar lo que siento.

Quería decirte que te amo tanto… que eres lo más importante para mí. No hay nada que me importe más ahora mismo que recuperarte, sanarnos, hacerte caso, quererte hasta llenarnos de tanto amor que se desborde.

Porque tú, mi amada niña, eres un ser sagrado, y lo olvidaste, el mundo y las personas te hicieron olvidar todo el amor que llevas dentro, tu alegría y tu bienestar natural. Ahora, mi amor, puedes estar en paz y recuperar todo eso.

Perdóname por las veces que no te escuché, estoy aprendiendo. Por favor, confía en mí. Ahora te veo, antes no te veía, por favor perdóname.

Puedes estar alegre, feliz, saltar, jugar y reírte de nuevo, tanto como te plazca. Ahora estoy contigo, nada hay que temer, nada hay que esconder ya. Puedes ser libre.

Puedes relajarte, ahora estoy contigo, te escucharé. Ahora me doy cuenta de cuantas veces me has llamado, de cuando esas reacciones emocionales eras tú gritando a voces.

Quiero pedirte, amada niña, que dejemos marchar todas esas memorias de dolor y se las entreguemos a la divinidad para poder ser libres de nuevo, para poder ser felices y disfrutar la vida.

Todo lo que siempre hemos soñado está ahí esperando. Lo mereces todo. Todo lo bueno que puedas imaginar. Eres un ser amado, perfecto, libre…

Mi preciosa niña, se libre de nuevo, no necesitas nada para ello. Te abrazo con amor infinito y sanamos nuestro corazón herido y lo perdonamos todo y a todos.

Ahora la Luz del Amor nos ilumina. Nada podrá separarnos. Siempre estaré a tu lado, por toda la eternidad.

Te abrazo y te rodeo con la luz de la divinidad hasta sanar todas las heridas. Y te calmo y te arrullo en un abrazo de pura Luz, Amor y Verdad…

No puedo expresar bien cuanto te amo y cuanto entiendo ahora todo el amor, la atención y comprensión que te faltó. Pero todo está bien mi niña, todo era por algo.

Sé feliz, sé libre, se auténtica.

Te amo hasta el infinito. Siempre contigo. Siempre.

Lo mereces todo: amor, atención, abrazos, cariño, ternura, consuelo…

Juntas sanamos

Caminamos juntas hacia la Luz.

Te amo. Siempre”

Ahora, si tú quieres comenzar a establecer una relación sana y amorosa con tu niñ@ interior, puedes empezar a conectar con él/ella como tú lo sientas, pero no le des la espalda por más tiempo.

Te dejo aquí el enlace a una meditación que puede ayudarte:

Rescata a tu niño interior

También te puedo acompañar a recuperar esa parte de ti con este taller online en directo. Puedes consultar las próximas fechas y condiciones aquí:

Taller online “Recupera a tu niño interior”

Gracias por leerme y un abrazo desde el corazón para ti y para tu niñ@ interior

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(Septiembre 2021)

Se suele decir que Orar es hablar con Dios, mientras que Meditar es escucharlo.

Desde mi punto de vista y en base a mi experiencia, ambas cosas, orar y meditar, se complementan a la perfección. Una no excluye a la otra, sino todo lo contrario.

La meditación, sin duda, es la base de cualquier proceso de evolución consciente, de nuestro equilibrio interior, del encuentro con nosotros mismos. Se dice que escuchamos a Dios al practicarla, porque es en nuestro propio silencio interior cuando meditamos, que conectamos con esa parte de nosotros que está en conexión directa con la Fuente Universal, lo puedes llamar Dios, o como quieras, el nombre es lo de menos, cuando nos referimos a la energía universal que todo lo impregna, y de la que también nosotros estamos hechos en esencia. Digamos que, al meditar te fundes con ese Todo y simplemente permaneces en quietud, sintiendo esa energía en ti, presente en lo que Eres.

Pero no voy a hablar en este post sobre la meditación, la cual es independiente totalmente de la práctica del ho’oponopono, hoy vengo a hablar sobre la magia que envuelve a esta poderosa herramienta de “resolución de conflictos”.

Cuando fui a mi primer taller de ho’oponopono, hace ya bastantes años, algo muy profundo se movió dentro de mí. Yo ya llevaba mucho tiempo viviendo la espiritualidad y tenía la meditación totalmente integrada en mi vida. Pero encontrar el ho’oponopono fue, por así decirlo, como un “plus”. Ir un paso más allá, y comunicarme directamente con mi parte divina para poder resolver algunos de los aspectos de mi vida, que hasta ahora había sido imposible solucionar de manera consciente.

Su práctica tiene algo mágico y especial que conecta a las personas que lo practican con esa inteligencia superior que, sin duda, está en cada uno de nosotros, aunque nuestra mente racional se empeñe en negarlo y reprimirlo. Por esto, es importante que abras la mente y sueltes el control de la misma para tratar de comprender los puntos más importantes del ho’oponopono, que hoy vengo a contarte:

  • Se trata de una técnica ancestral procedente de Hawái y significa “corregir un error” … Un error de percepción, el error que puede habitar en nuestra memoria subconsciente, errores en nuestra programación que pueden estar causando bloqueos en nuestra vida actual y que nos separan de nuestra verdadera identidad esencial y de nuestro poder personal.
  • Practicar ho’oponopono puede ayudarte a sanar y limpiar energías bloqueadas, creencias limitantes, emociones atrapadas y eventos dolorosos del pasado, de esta vida, de otras vidas, o también del inconsciente familiar. Todo esto es lo que en ho’oponopono se llaman memorias.
  • Su práctica te empodera porque comprendes que toda la responsabilidad de lo que ocurre en tu vida es tuya y solo tuya, y esto te da el poder de sanarlo y cambiarlo. Al practicar asiduamente se te irá aclarando la técnica, la irás comprendiendo, sentirás más paz y conectarás con esa parte de ti que es eterna e infinita.
  • Comprendes que en ti está la divinidad, y que no está fuera como te contaron, abrirte a esta realidad permite que esa parte de ti cobre fuerza en tu vida, lo que te conduce a sanar, a vibrar más alto, a conectar con tu yo superior y a empoderarte.
  • Ho’oponopono nos habla de que tenemos una parte supraconsciente, que es la divinidad dentro de nosotros; una parte consciente, nuestra parte racional que decide en cada momento seguir funcionando en automático en base a los viejos patrones o dejar que sea la divinidad la que tome las riendas de nuestra vida; y una parte subconsciente, que es donde se recogen todas nuestras memorias dolorosas, experiencias traumáticas, emociones reprimidas, y todo aquello que nos separa de nuestra parte divina y perfecta.
  • Ho’oponopono tiene diversas herramientas muy fáciles de utilizar: palabras, frases, oraciones, rituales … pero la más importante es el mantra de las palabras LO SIENTO, PERDÓNAME, TE AMO, GRACIAS.
  • LO SIENTO. Reconozco que hay algo en mi interior que está dando lugar a un conflicto en mi realidad. Con “Lo siento” tomo el 100% de la responsabilidad del conflicto.
  • PERDÓNAME. Pido a la divinidad que me ayude a perdonarme y a transmutar eso que hay en mi inconsciente que me causa sufrimiento.
  • TE AMO. Con la fuerza del Amor transmutamos las memorias y bloqueos inconscientes en pura LUZ
  • GRACIAS. Confío en que el proceso de sanación se ha iniciado y lo deposito en manos de la divinidad. Suelto toda expectativa, agradezco y confío.
  • Es importante que no tengas expectativas, que confíes y sueltes el resultado, pues quizás el resultado que tu mente imagine, no sea el resultado perfecto. Con ho’oponopono los problemas se detienen y las soluciones se ponen en camino, limpiando, borrando y sanando todo aquello que nos causa conflicto y sustituyendo estas memorias dolorosas por inspiración creadora.
  • Lo mejor de todo es que no tienes que saber que estás limpiando y liberando, de hecho, es imposible conocer el origen de todos nuestros problemas. Así que puedes dejar descansar ya a tu mente, que no te va a ayudar a solucionar ciertos conflictos inconscientes.

Lo sé, es difícil de creer, por eso hoy solo te pido que confíes y no lo interpretes mentalmente. Solo pruébalo con confianza y una mente abierta.

Puedes empezar, escuchando estas meditaciones que acariciarán tu Alma:

Meditación Ho’oponopono

Relajación profunda practicando Ho’oponopono

Namasté!

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(Agosto 2021)

“Sanar es para valientes” y no voy a hablar aquí de lo que comúnmente llamamos “curar”, eso que la medicina convencional hace, tratando de paliar o suprimir los síntomas físicos.

Me refiero a sanar de una manera integral, desde dentro. Sanar las emociones, sanar el corazón, sanar la mente, sanar el cuerpo, sanar el alma…

Tampoco te voy a explicar cómo hacerlo, pues el camino de sanación es un proceso individual de cada ser, que le conduce a reencontrarse consigo mismo, a encontrar paz interior y a equilibrar cuerpo, mente y alma.

Nuestro estado natural es tener salud, estar en paz y sentir alegría y si esto no es así, tendríamos que plantearnos empezar a mirar en nuestro interior, porque es ahí, en nuestro interior donde se produce la enfermedad y el desequilibrio, y no al revés, como nos han hecho creer.

Siento que uno de nuestros propósitos vitales ha de ser sanar todo aquello que esté pendiente de sanar, detenernos a observar dónde hay desarmonía, aprender a amarnos tanto que nos atrevamos a mirar hacia dentro sin miedo, para atender las heridas, los traumas, los bloqueos, las memorias de dolor y todo aquello que requiere de nuestro amor y sanación.

Si tú tienes la noble intención de sanar y tomas esta decisión profundamente, se pondrá en marcha el mecanismo y te llegará la guía y la ayuda necesaria y se abrirá ante ti un camino de aprendizaje, autoconocimiento y evolución consciente.

Sanar requiere salir de la zona de confort y atreverte a afrontar todo aquello que está en la sombra y que, por doloroso o por carecer de los recursos necesarios, decidiste relegar al sótano del inconsciente.

Sanar requiere ampliar la mirada hacia una realidad más grande, más profunda y más allá de lo aparente.

Sanar requiere dar un salto de conciencia, pues como dijo Albert Einstein: “Ningún problema puede ser resuelto desde el mismo nivel de conciencia que lo creó”.

Sanar requiere el coraje para soltar creencias, apegos, relaciones, hábitos, lugares…

Sanar requiere ir deconstruyendo el personaje que creías ser, para llenarte cada vez más de ti mismo, de tu Ser Real.

Sanar requiere bucear en tus emociones hasta deshacer los nudos y liberarlos.

Sanar requiere conectar con tu alma y con el sentido de tu vida.

Sanar requiere de tiempo, de espacio, de paciencia y de mucho amor.

Sanar es el mayor acto de amor hacia ti mismo y hacia los demás.

Y cuando vas sanando:

Tu vibración va elevándose.

Tu corazón se llena de paz.

Empiezas a sentir auténtica libertad interior.

Dejas de juzgarte y juzgar.

Dejas de herirte y herir.

Dejas de destruirte y destruir.

Tu felicidad no dependerá de nada ni de nadie nunca más porque la fuente de la felicidad no está fuera, ni está en un futuro, está dentro de ti.

Atrévete a sanar, a hacer ese viaje interior que te conduce a tu propio encuentro, porque eso es lo que hacen los valientes, y si en algún punto del camino requieres ayuda, pídela sin más.

Atrévete a sanar. El mundo te necesita…

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(Junio 2021)

En algún momento de tu vida, te desconectaste de tu maravillosa esencia, de tu potencial, de tu poder creador, de tu sabiduría interior. Cuando naciste tenías una tendencia natural a fluir, a experimentar el presente, a usar tu creatividad, a aceptar sin diferencias, a disfrutar, a reír, a amar, a confiar. Estabas conectado a ti mismo y a la vida.

¿Qué pasó entonces? ¿Dónde quedó esa tendencia natural? Todas las tradiciones espirituales señalan una primera causa del sufrimiento humano: el olvido de lo que somos, esa gran amnesia de nuestra naturaleza esencial.

En el transcurso de nuestra vida, vamos aprendiendo a mirar al mundo con miedo, a pensar de forma antinatural, a competir, a sentirnos culpables por todo, a creer en la escasez, a poner nuestro poder fuera de nosotros, a sentirnos separados de los demás, a creernos seres pequeños e indignos. Y así, nos fuimos programando para funcionar como meros autómatas, desconectados de nosotros mismos, de nuestros anhelos más íntimos, de nuestra energía divina.

Caminamos dormidos, hipnotizados, en automático, completamente insertados en un sistema disfuncional, sobreviviendo. Si puedes verlo, enhorabuena, pues es el primer paso para tomar las riendas de tu vida y empezar a vivir con consciencia.

El trabajo de tu vida ha de ser desprogramarte, darte cuenta de todo eso que no eres y empezar a conectar con el gran Ser que habita en ti, es tu esencia más pura, sigue estando ahí, en tu interior. Y este trabajo comienza con aprender a amarte a ti mismo, a ocuparte de ti, a sanarte, a trabajar en tu interior.

En realidad, has venido para despertar a la sabiduría, el amor y el poder creador que residen en ti. Invierte tu energía en tu evolución como prioridad principal y verás transformarse todo a tu alrededor. Si lo haces, estarás ayudando a toda la humanidad, pues el reto es individual, de cada uno consigo mismo. Y si cada cual se ocupa de sí mismo, estará contribuyendo en construir un nuevo mundo.

Creo firmemente, que en este momento en que nos encontramos, lo que nos toca como humanidad es morir a una antigua forma de vida y nacer a otra que tiene que ver con vivir desde nuestra verdadera esencia, ser semillas de una nueva realidad, que comienza cuando nos conectamos con nuestro mundo interior, cuando despertamos a nuestra parte espiritual, cuando escuchamos nuestro sentir más profundo.

Despierta, obsérvate, escucha a tu corazón, libérate de todo eso que ya no te hace falta y ve soltando paso a paso todos los condicionamientos aprendidos, que como implantes se han ido insertando en tu energía. Ese olvido de lo que eres en esencia, es la principal causa de tu sufrimiento. Cuando empiezas a recordar quién eres, todo cambia, tu vibración se eleva, te llenas de amor, comprensión y alegría íntima.

Intuitivamente todo esto ya lo sabes, pero la inercia de los condicionamientos aprendidos es muy fuerte, lo sé. Pero precisamente de esto se trata, no dejes que nada te impida retomar tu conexión perdida, pues cualquier contratiempo puede convertirse en realidad en el motor que te impulse a crecer, evolucionar y sanar las partes de ti que necesitan de tu amor y tu atención. Una vez que despiertas a tu Esencia, nada podrá destruirte, porque en lo profundo esta esencia no puede ser dañada ni condicionada por nada.

Hoy en día, afortunadamente tenemos mucha información, herramientas y ayuda de todo tipo si la necesitamos, para iniciarnos en este viaje hacia nuestro interior. Tú solo has de dejarte guiar por tu intuición y tomar la decisión íntima, profunda y genuina de recordar quién eres y el Universo estará de tu lado y te irá llegando lo que requieras para tu evolución.

El camino de evolución consciente es un viaje apasionante hacia ti mismo, ¿te animas a transitarlo?

Por aquí te dejo mi humilde granito de arena:

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(Mayo 2021)

Hoy quiero hablarte de algo sumamente importante si te encuentras transitando un camino de desarrollo personal, de autoconocimiento y de evolución consciente, me refiero al Cuerpo del Dolor.

Se trata de un término acuñado por el escritor y guía espiritual alemán Eckhart Tolle, el cual lo define así en su libro “Una Nueva Tierra”:

Todos los vestigios de dolor que dejan las emociones negativas fuertes y que no se enfrentan y aceptan para luego dejarse atrás, terminan uniéndose para formar un campo de energía residente en las células mismas del cuerpo. Está constituido no solamente por el sufrimiento de la infancia, sino también por las emociones dolorosas que se añaden durante la adolescencia y durante la vida adulta, la mayoría de ellas creadas por la voz del ego. El dolor emocional es nuestro compañero inevitable cuando la base de nuestra vida es un sentido falso del ser. Este campo de energía hecho de emociones viejas pero que continúan muy vivas en la mayoría de las personas, es el cuerpo del dolor”.

Y así es, en tu interior hay un mundo invisible que probablemente no conoces, no te has parado a sentir, atender, ni comprender, pero que sin embargo habrás notado en innumerables ocasiones cuando algo parece apoderarse de ti y reaccionas de maneras que ni tu mismo comprendes, cuando te sientes mal sin saber porqué , cuando algo desencadena en ti sensaciones incómodas, y cuando sufres incomprensiblemente, ya que en muchas ocasiones no hay algo real fuera de ti que te esté causando ese sufrimiento (aunque tú sientas que sí), sino que viene de dentro, un torrente de energía negativa parece salir de lo más profundo de ti para tomar las riendas de tu vida, sin que aparentemente puedas hacer nada para evitarlo. En ocasiones lo desencadena algún suceso, circunstancia, persona, comentario, o son tus propios pensamientos negativos los que lo evocan. Este campo de energía puede ser más o menos denso y permanecer en estado latente más o menos tiempo hasta que se activa, dependiendo de la persona. En algunas personas es tan denso que permanecen identificadas con su cuerpo del dolor continuamente y esta energía puede percibirse claramente al estar un tiempo con ellas.

Este dolor emocional se puede convertir en algo muy destructivo para nosotros mismos y para los que nos rodean si no empezamos a poner consciencia a esto que sentimos. No se disuelve por si solo y podemos arrastrarlo hasta el fin de nuestra vida si no nos paramos a observarlo, si no decidimos atenderlo, si seguimos dándole la espalda. Es importante comprender que todo lo que nos sucede tiene una razón de ser, un motivo, un origen, nada es arbitrario, así que no debemos enredarnos en la culpabilidad ni el victimismo, si no reconocer eso que sentimos, asumirlo, hacernos responsable de ello y afrontarlo, con calma, amabilidad y mucho amor.

Cuando esta energía emocional se activa en nosotros de manera inconsciente, la mente comienza a producir pensamientos negativos, de tristeza, angustia, miedo, ira, sobre la vida, sobre nosotros mismos o sobre los demás, entrando en un círculo vicioso mental – emocional del que es difícil salir una vez que se ha despertado. Nos acabamos identificando con este campo energético y se apodera de nosotros, lo que nos causa una gran infelicidad, hasta que en algún momento, el cuerpo del dolor vuelve a dormir, dejándonos agotados y desconcertados. Como digo, en algunas personas es muy denso y patente, mientras que otras, lo notan más ligeramente, pero a poco que observes, te darás cuenta que en ocasiones arrastras cierta dosis de insatisfacción y sufrimiento, que bien valdría la pena observar, pues quizás no lo creas, pero nuestro estado natural es sentirnos en paz, y aunque en ocasiones es normal sentirnos abrumados por los vaivenes y dolores inherentes a la vida, el dolor del que te hablo aquí, viene de dentro y es algo mucho más profundo.

Si así lo sientes y resuenas con lo comentado hasta ahora, sigue leyendo porque te daré algunas pautas para ir liberando este cuerpo del dolor:

  • Mindfulness. El propio Eckhart Tolle comenta: “La identificación con el cuerpo del dolor se rompe con la Presencia consciente. Cuando dejamos de identificarnos con él, el cuerpo del dolor pierde todo control sobre nuestra forma de pensar y, por tanto, no puede alimentarse de nuestros pensamientos para renovarse. En la mayoría de los casos, el cuerpo del dolor no se disuelve inmediatamente. Sin embargo, una vez roto su vínculo con nuestros pensamientos, comienza a perder energía”.

Así pues, ante todo y sobre todo, lo principal es reconocer y aceptar lo que sentimos, y en este sentido la energía de la atención plena que proporciona la práctica del mindfulness se convierte en la llave que nos da paso a cualquier proceso de sanación. Te invito a que des una vuelta por la web y consultes todos los cursos, talleres, así como meditaciones y recursos que te ofrecemos en Centro Mindfulness.

  • Dar amor a nuestro niño interior. El cuerpo del dolor tiene su origen en el sufrimiento que hayamos podido padecer en la infancia, acrecentado en la adolescencia y reforzado en la edad adulta. Así que, si queremos disolver el dolor emocional que se originó en la infancia, lo mejor que podemos hacer es adentrarnos en nuestro interior y recuperar la conexión perdida con esa parte infantil herida, cuidar, atender y amar al niño que fuimos y que aún vive en nuestro interior es algo que podemos hacer, ya que no hace falta ir al pasado, sino a nuestro interior y conectar con ese niño que es el que llama tu atención constantemente cuando tienes esas reacciones. Es algo que puedes hacer tú mismo, coge una foto de cuando eras niño, escríbele una carta, mantén una relación hermosa con ese niño, otórgale el amor y la atención que quizás le faltó, si no sabes cómo empezar, te animo a hacerlo escuchando esta meditación de mi canal de meditaciones.
  • Hacer Terapia. Si sientes que tu nivel de sufrimiento es elevado, que hay bloqueos que no alcanzas a resolver por ti mismo, que necesitas acompañamiento, no dudes en pedir ayuda y recurrir a un terapeuta consciente, que te guíe en tu proceso y te acompañe para poner luz en la oscuridad y hacer consciente lo inconsciente. Tú sabes bien si lo necesitas en algún momento de tu proceso. Te invito a que consultes nuestra sección de Terapias.

No dejes que nada detenga tu proceso de sanación y evolución. La vida es un regalo y un aprendizaje. Si sientes que tu cuerpo del dolor en ocasiones se apodera de ti y esto te mantiene en un estado de insatisfacción y sufrimiento, quizás ha llegado el momento de que despiertes y comiences a mirar en tu interior. Sin duda, será de las mejores cosas que hagas por ti mismo y por ende, por los demás y por el mundo.

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(Marzo 2021)

“Actitudes que transforman”

Podemos definir la palabra actitud como la tendencia o predisposición aprendida, más o menos generalizada y de tono afectivo, a responder de un modo bastante persistente y característico, ante las circunstancias de la vida.

Lo importante es que te fijes en que las actitudes que tenemos ante la vida, normalmente son aprendidas. Las hemos ido integrando y automatizando en base a nuestras experiencias y aprendizajes. La buena noticia entonces, es que podemos entrenarnos en desarrollar nuevas actitudes que aporten más felicidad y plenitud a nuestra vida. Sí, se pueden entrenar y cultivar, y esto es algo que solo depende de ti. ¿Te animas a empezar a incorporar determinadas actitudes que te acercarán a vivir la vida con más armonía y plenitud? Te estoy hablando, como no podía ser de otra manera, de las actitudes mindfulness.

En el camino de la Atención Plena, nos predisponemos desde el principio a cultivar una serie de actitudes internas desde las que acercarnos a la práctica meditativa formal y a la práctica informal, y que según las vamos experimentando, las reconocemos como algo muy auténtico y natural nuestro, que en realidad hemos ido perdiendo por el camino. Estas actitudes son verdaderas acciones transformadoras sobre las que merece la pena reflexionar e ir incorporando en nuestra forma de vivir.

Aceptación: se trata de reconocer lo que hay en el presente como es y no como me gustaría que fuera. No es resignación, sino dejar de resistirme a lo que es tal y como es. No es tampoco renunciar a cambiar las cosas en el futuro, pero sí acogerlas como son en el presente, sin evitarlas o huir de ellas, sino permaneciendo con ellas. Se trata de sintonizar con lo que hay ahora tal y como es y no malgastar mi energía en luchar contra ello. Un concepto relacionado es lo que algunos autores llaman “rendición”, un nuevo estado de conciencia en el que lo que antes se experimentaba como una situación sin salida ante la que nos resistíamos, puede acogerse y convertirse en un punto de salida y una nueva oportunidad. Al dejar de negar y luchar con las cosas tal y como son, descubres en ti una mayor energía para transformar después lo que has hecho consciente.

No juicio: la mente funciona por naturaleza dividiendo, etiquetando, clasificando y juzgando. Este funcionamiento, si bien es útil funcionalmente en determinadas ocasiones, no obstante la mayoría de las veces esta capacidad de juzgar sucede de forma automática, lo que nos encierra en patrones de reacción, pensamientos, sentimientos y comportamientos repetitivos, de los que la mayoría de las veces no somos conscientes y además nos separa de la experiencia directa del momento presente, enredándonos en prejuicios y distorsiones. En la práctica de mindfulness nos entrenamos, por el contrario, en observar la realidad pero sin juzgarla, nos mantenemos ecuánimes y no tomamos en cuenta los enjuiciamientos que puedan aparecer. Nos relacionamos con los contenidos de la experiencia sin juicio, conforme van desplegándose en el momento presente. El juicio puede ser que venga a mi mente, pero yo decido no prestarle mi atención.

Paciencia: La paciencia es la capacidad de afrontar la experiencia, especialmente si es difícil, con calma. Requiere un cultivo de la tranquilidad interior y de un cierto grado de aceptación hacia la experiencia en sí misma. A menudo su contraria, la impaciencia, surge de la exigencia de querer cambiar las cosas en vez de aceptarlas tal y como son. La paciencia se sostiene en la sabiduría natural de reconocer que todo tiene un ciclo vital que es necesario respetar. La paciencia conlleva hacer consciente la tendencia a apresurarnos a cada instante, deseando que llegue el siguiente, advirtiendo que esto no es más que un juego de la mente y que en realidad solo existe el “ahora”.

Mente de principiante: Consiste en la actitud de quien observa algo con interés sin dejarse arrastrar por experiencias previas, como si lo experimentara por primera vez, procurando que nuestros recuerdos y etiquetas no empañen lo que tenemos delante en este momento. Nos entrenamos en estar atentos a lo que sucede en este preciso instante, a la novedad, con curiosidad y respeto ante aquello que se nos revela por primera vez. En realidad cada momento es único y hacernos conscientes de esto nos permite acceder a la experiencia directamente, libre de expectativas y recuerdos, con la misma frescura de cuando éramos niños.

Soltar: Tal y como dice el budismo, el apego es el origen del sufrimiento. En la práctica de la atención plena nos entrenamos en desapegarnos de todo aquello a lo que nos aferramos. Nuestro ego, respondiendo a pautas de supervivencia en las que el poseer es sinónimo de supervivencia, se aferra pensando que, en el retener, se acerca a la felicidad y a la seguridad. Sin embargo esto choca frontalmente con una evidencia difícil de ignorar: la impermanencia de todo cuanto existe, incluso la vida misma. Nada del mundo material permanece, pues todo está sujeto a un cambio continuo. Revisa tus apegos y aprende a “soltar”.

Distensión: Es la ausencia de esfuerzo desproporcionado. Implica practicar el “ser”, no el “hacer”. En la práctica meditativa, nos entrenamos en el “Ser” permitiendo que suceda lo que está sucediendo, sin esforzarse por cambiar algo de lo que aparece, sino simplemente de estar con ello tal y como aparece. Y la paradoja es que, al no pretender cambiarlo, al no invertir esfuerzo y energía en transformarlo, el cambio comienza a “suceder”. Y tú, ¿crees que la vida requiere tantísimo esfuerzo?.

Confianza:  A medida que practicamos la atención plena, nos damos cuenta de que somos nosotros mismos los que mejor sabemos qué es lo que cada momento nos trae y qué necesitamos. Dejamos de tener la necesidad de maestros exteriores, de “expertos” que nos cuenten qué nos está pasando aquí y ahora. Se trata de confiar en la propia autoridad para conocerse a si mismo, en lugar de buscarla fuera. “Cree en ti, y todo será posible”.

Amor / Compasión: Es importante, tanto en nuestro proceso de entrenamiento en la práctica meditativa, así como en la vida misma, que nuestra actitud sea amorosa, amable y compasiva hacia nosotros mismos. Así podremos serlo también con los demás. Cuidarte, respetarte, atenderte y ser bondadoso contigo mismo es la base de cualquier proceso de transformación interior. Revisa como te tratas a ti mismo. A veces somos muy exigentes, injustos y destructivos con nosotros mismos. Si es así, empieza ya mismo a cambiar la forma en que te tratas, es de vital importancia.

Todas estas actitudes se complementan entre sí y practicarlas te va llevando a un nuevo estado de consciencia que te acercará a experimentar la vida con una mayor plenitud, paz y armonía. Normalmente requieren su tiempo, su entrenamiento es un proceso gradual, que cada vez se hace más ligero y gratificante.

Revisa la lista de nuevo y mira a ver que actitudes necesitas cultivar con más atención. Y recuerda que tú y solo tú, eres el creador de tu realidad.

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(Diciembre 2020)

“Propósitos de Año Nuevo”

Para comenzar el nuevo año con consciencia te propongo realizar este trabajo interior que no te llevará mucho tiempo. Solo necesitas papel y boli y tu propia presencia consciente.

Siéntate un rato tranquilamente en un espacio donde no vayas a ser interrumpido y dedícate un tiempo a la introspección. Comienza a respirar conscientemente, sintiendo simplemente tu respiración. Solo céntrate en respirar, dejando los pensamientos en un segundo plano, sintiendo como tu cuerpo se va relajando y tu mente se va aquietando. Cuando te distraigas con alguna corriente de pensamientos, en el momento que te des cuenta, regresa de nuevo a la respiración. Continúa meditando así al menos cinco minutos.

Una vez que estés tranquilo y se haya creado un espacio interior, hazte las siguientes preguntas. No juzgues ni interpretes, simplemente formula las preguntas siguientes y deja que las respuestas vayan llegando…

  • ¿Estoy viviendo la vida que quiero vivir?
  • ¿Cómo deseo realmente vivir mi vida?
  • ¿Qué anhelos profundos laten en mi corazón?
  • ¿Qué cambiaría de mi vida si pudiera?
  • ¿Qué requiero para conseguir realizar esos deseos?
  • ¿Qué pequeños pasos puedo dar?

Te sugiero que te detengas en las distintas facetas de tu vida para no dejarte nada fuera: Trabajo, relaciones, familia, proyectos, espiritualidad, economía, pareja, …

Quédate ahí un rato, sintiendo qué es eso que estás necesitando en tu vida; dónde te gustaría poner tu atención y tu energía; qué cambios quieres introducir; qué pasos quieres empezar a dar; qué deseas verdaderamente en lo más profundo de ti. Y confía en que todo ello es posible, tú eres el creador de tu vida.

Tras estos minutos de profunda reflexión, coge papel y boli y sin perder esa conexión interior, escribe tu particular carta a los Reyes Magos, piensa que se te regala un año de vida para poder cumplir tus deseos. Escribe y enumera cada uno de esos deseos y añade en cada uno de ellos cual será el primer paso a dar por tu parte para ponerlo en marcha, por pequeño que sea. Te sugiero que seas realista y escribas solo 4 o 5 y enfoques toda tu energía en ello.

No pierdas de vista esta carta, será la hoja de ruta a seguir durante este año. Y no olvides terminarla con un GRACIAS, confiando en que estás creando la vida que anhelas.

Te recomiendo además para comenzar el año, una meditación que te ayudará a soltar todo eso que ya no te sirve y crear tu nueva realidad desde los anhelos más profundos de tu corazón. Puedes escucharla en YouTube y Spotify.

Te deseo Luz, Paz y Amor para este año que comienza.

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(Noviembre 2020)

“Cómo elevar tu frecuencia vibratoria”

En estos tiempos que corren, se habla mucho de elevar nuestra energía, de su importancia y de lo beneficioso que es, no solo para nosotros mismos, sino también para el planeta entero, puesto que si somos muchos los que “vibramos alto” indudablemente esto se reflejará de alguna manera en el mundo en que vivimos.

Y así es, pero mucha gente no le da a esto la importancia que realmente tiene, o no sabe muy bien cómo hacer para elevar esa energía. Bien, pues hoy vengo a compartir algunas ideas para que las empieces a introducir en tu vida si te apetece y poder así empezar a vibrar en una energía más elevada. No pienses que serán cosas raras o muy esotéricas, se trata de sencillas pautas, cotidianas y al alcance de nuestra mano.

Antes de nada, quería explicarte que como ya sabrás, tú eres energía. La física cuántica nos dice que toda realidad es, en última instancia, vibración energética. El Universo es un gigantesco campo de energía formado por la vibración de todo lo que en él existe. El ser humano interactúa con este campo universal a través de un campo energético propio, formado por distintas frecuencias de energía a través de los distintos planos que nos conforman, que son el plano físico, plano mental, plano emocional y plano espiritual.

Cuando tu energía fluye en todos estos planos, tu vibración energética sube, y esto se hace extensivo hacia fuera, irradiando una energía de alta vibración que está relacionada con las cualidades más puras que albergamos en nuestro interior.

Aquí van esas pequeñas cosas que pueden hacerte grande y vibrar alto:

  • Meditación. Esta es la práctica por excelencia para mantenernos elevados. Meditar te conecta a tu Esencia, a tu Alma y a la Fuente, te da la oportunidad de conocerte, de aquietarte, de estar en paz, de encontrar tu lugar. Tan solo tienes que tomar la decisión de incluirla en tu vida. Meditación vipassana, mindfulness, meditaciones guiadas, respiración consciente… Sea como sea, empieza a meditar y no decaigas en tu práctica.
  • Momentos de soledad. Busca durante el día esos momentos para estar contigo mismo. Sin móvil, sin tv, sin nadie. Necesitamos parar, necesitamos el silencio, necesitamos encontrarnos con nosotros. Date un paseo, tómate un té, lee un buen libro o simplemente no hagas nada durante un rato,  pero hazlo a solas, disfrutando de tu propia compañía. Después ya habrá tiempo para otras cosas, pero ese rato para ti solo, te dará la vida.
  • La Naturaleza. Campo, árboles, flores, montaña, mar, río, sol, brisa, lluvia, o simplemente un parque o un lugar verde de tu ciudad… La naturaleza es pura vibración, te llena de energía y de paz, simplemente te evoca la belleza que ya tienes en tu interior. Siempre que puedas, escápate a un trozo de naturaleza y cuando estés allí, conéctate de lleno con ella.
  • Vivir en el presente. La vida no es más que una cadena de momentos presentes. Nuestra tendencia a vivir en el pasado y en el futuro nos produce ansiedad y estrés, nos enferma y nos lleva al sufrimiento. Pero has de saber que vivir el presente es algo que se puede entrenar y aprender. La práctica de mindfulness te aportará mucho más de lo que puedes imaginar, es en realidad una forma de vivir y un aprendizaje de por vida.
  • Conecta con el disfrute. ¿Te acuerdas de cuando eras niño? Disfrutabas de cada cosa que hacías, te concentrabas tanto en algo que perdías la noción del tiempo, sentías pasión por cada nuevo aprendizaje. Pues has de saber que ese potencial sigue intacto en tu interior, así que si lo que te gusta es bailar, nadar, aprender a tocar un instrumento, pintar mandalas o hacer ganchillo, lo que sea que te guste hacer, hazlo con gozo, disfruta como si fueras un niño y hazlo como un fin en sí mismo sin querer llegar a ningún lugar. Conecta con eso que realmente te apetece hacer y ponte con ello cuanto antes.
  • Agradece. El mero hecho de estar vivo, ya es un motivo de agradecimiento, pero sin duda, tendrás muchísimas cosas más que agradecer cada día. Nuestra educación nos ha llevado a situarnos más en la queja, el juicio, la escasez y la negatividad y esto obtendrás en tu vida si es a lo que prestas atención. Si por el contrario te sientes agradecido, te sitúas en la abundancia, la prosperidad, la humildad, la energía positiva y estás abriendo en tu vida la oportunidad de recibir más. Así que, aunque al principio te cueste, agradece cada día por lo que sientas.
  • Cuida tu cuerpo físico. Elimina por completo de tu dieta la comida basura, aliméntate con alimentos sanos, naturales y nutritivos. Bebe agua pura (mineral o filtrada). Haz ayunos de vez en cuando. Mueve tu cuerpo y haz algo de ejercicio diario. Cuidate de descansar lo suficiente. Es tu vehículo, ámalo, atiéndelo y agradécele cada día todo lo que hace por ti.
  • Buenas compañías. Vigila bien con quien te rodeas y si notas que hay personas que te bajan la energía, simplemente pon distancia, si no puedes poner distancia física, no te preocupes, en el momento que subas tu vibración poniendo en marcha todo esto, este tipo de personas simplemente se alejarán. Parece magia, pero así es, te lo garantizo, es una cuestión de energía. Huye del chisme, la negatividad, la queja, el egoísmo, la envidia, la agresividad, la inconsciencia y todo lo que tu corazón te dicte que no es bueno para ti. Todos podemos tener un mal día, no me refiero a eso, sino a ese tipo de personas que hace tiempo quieres alejar de tu vida. Rodéate de personas que te aporten, se alegren por ti, te traten bien, te respeten y sean coherentes.
  • Observación de los pensamientos. Nuestros pensamientos pueden ser los mayores aliados para que vibremos bajo, pero no debemos tratar de eliminarlos, pelearnos o luchar contra ellos, esto nos baja más la energía entrando en un bucle sin salida. La mejor manera de cuidar lo que pensamos es observar a nuestra mente para dejar pasar los pensamientos que son negativos y destructivos, aprender a no hacerles caso ni dejarnos atrapar por ellos y la mejor forma de ir consiguiendo esto es a través de la meditación, que ya comenté en el primer punto.
  • Regulación emocional. Comienza a trabajar en tu inteligencia emocional. Si hay algo que tiene que ver con el nivel de nuestra frecuencia vibratoria es sin duda nuestro mundo emocional. Las emociones que no atiendes, que no observas, que no abrazas, que no expresas, se pueden convertir en tu mayor obstáculo para fluir en la vida. Tu mundo emocional es muy importante y has de aprender a regularlo sin reprimir emociones ni dejarte arrastrar por ellas. Comienza a investigar sobre ello y si lo ves necesario haz algún curso de mindfulness, de inteligencia emocional, o acude a terapia, pero no dejes de descubrir y aprender a gestionar tu maravilloso mundo interior.
  • Apaga la TV. Así sin más. La televisión que existe hoy es basura. No informa, desinforma. No construye, atonta. No aporta nada, solo inconsciencia y manipulación mental. No la enciendas durante una temporada y mira a ver si tu energía no sube.
  • Cultiva las cualidades del corazón. Como son, la intuición, la gratitud, la confianza, la apertura, la empatía, la sencillez, la humildad, la amabilidad, el humor, la tolerancia, el respeto… Sí, se pueden cultivar. Tan solo tienes que ponerle intención y amor a tu proceso.

Podría seguir pero por ahora creo que es suficiente, puedes pensar que son cosas obvias y que ya sabías, pero lo importante no es saberlo, es ponerlo en práctica de verdad, así que échale un ojo a la lista y mira a ver si te hace falta poner la atención en algo de esto. No te olvides de que tú cuentas, tú eres importante y hace mucha falta elevar la frecuencia vibratoria en estos momentos cruciales que nos está tocando transitar.

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