(Julio 2023)

En este post me gustaría transmitirte una de las enseñanzas budistas que a mi personalmente más me ayuda a orientar mi vida hacia un camino espiritual y a una realización interior estable y duradera. Meditar sobre ellos y tenerlos presentes nos ayuda a mantenernos firmes en nuestra práctica y no perdernos en el mundo exterior, viviendo nuestro camino con verdadera dicha interna y paz interior.

Su contemplación diaria propicia que se vaya dando una transformación progresiva en nuestra mente, encaminando nuestra vida de una forma natural hacia nuestro verdadero propósito interno, entendido éste como la conexión con nuestro Ser Esencial. Estos cuatro pensamientos también se suelen nombrar como los cuatro pensamientos que dirigen la mente al Dharma, entendiendo la palabra dharma precisamente como dicho propósito divino.

Te expreso brevemente a continuación el significado de los cuatro pensamientos según mi sentir. Tan solo lee cada uno de ellos con tranquilidad, respira y mira a ver si es algo que resuena contigo a día de hoy:

  1. El reconocimiento de esta preciosa vida humana.

Se nos olvida a menudo el gran privilegio que es poder experimentar la vida humana. Es importante tomar consciencia de que esta oportunidad de vivir aquí y ahora no es algo casual, nuestra vida es mucho más de lo que estamos acostumbrados a creer. Más allá del ciclo de nacer, crecer y morir, nuestra vida tiene un sentido profundo. Solemos desperdiciar este privilegio, perdiéndonos en los condicionamientos externos, en nuestro propio ruido mental y las heridas emocionales no atendidas, sin pararnos a observar nuestro mundo interior, sanar nuestros conflictos internos y cultivar nuestra mente. Reconocer nuestra preciosa vida humana nos permite dirigir nuestra vida hacia un camino consciente y profundo.

  1. La impermanencia y la muerte.

Nuestra esencia es eterna, pero nuestra vida humana es transitoria. Solo somos visitantes temporales de este mundo. Meditar sobre esto con naturalidad, no desde el miedo y la ansiedad, nos permite comprender la importancia de aprovechar el regalo que es nuestra vida, que nuestro tiempo es nuestro bien más preciado, que cada instante es único. Aceptar la transitoriedad nos permite vivir con desapego, sin aferrarnos a nada ni a nadie, disfrutando de todo sin apegos insanos, aprender a fluir con la vida y aprovechar esta maravillosa existencia humana.

  1. La Ley del Karma.

También llamada Ley de Causa y Efecto. Se trata de una ley universal, cuya contemplación nos lleva a comprender que cada semilla que plantamos deja una huella, que cada acción, cada palabra, cada pensamiento, cada intención, tiene consecuencias. Que todo acto tiene un efecto y que todo efecto tiene su causa.

Todo lo que emitimos, volverá a nosotros de alguna manera. Comprender esto, nos da el poder de diseñar nuestra propia vida y nos conduce a poner consciencia en las semillas que plantamos en esta vida.

  1. Comprender las limitaciones del Samsara.

Samsara es un término de origen sánscrito que hace alusión al ciclo repetitivo de sufrimiento en el que estamos inmersos en esta vida al ignorar quienes somos realmente. Comprender que el mundo exterior es solo un reflejo de nuestro mundo interior y que buscar la felicidad fuera de nosotros, nunca nos aportará verdadera y duradera paz, nos permite invertir la mirada hacia dentro y cultivar nuestro mundo interno. Meditar en las limitaciones del Samsara, nos encamina a ir descubriendo que la verdadera dicha está dentro de nosotros.

Con estas contemplaciones reconocemos que tenemos una preciosa vida entre las manos y que somos nosotros mismos los que tenemos el poder y la responsabilidad de qué hacer con ella. Meditar sobre esto, te permitirá reconducir tu vida y empezar a sentir la verdadera libertad interior.

He decidido transformar estas enseñanzas en una bonita práctica meditativa para que puedas escucharla en tu espacio de meditación diaria y los integres de una manera cómoda y sencilla. Te invito a que, si lo sientes, te suscribas a mi membresía mensual y puedas disfrutar de esta meditación y otras muchas totalmente originales y exclusivas. Son prácticas creadas para aumentar el bienestar, reducir el sufrimiento, ayudar a superar conflictos internos y fortalecer la espiritualidad. Puedes suscribirte a través de los siguientes enlaces:

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(Febrero 2023)

La clave para salir de la distopía en la que está sumida la humanidad y del vacío existencial que padece el ser humano actual, no puede ser otra que la espiritualidad. Este es mi sentir y en este post te lo cuento.

En primer lugar, es importante dejar claro que la espiritualidad de la que hablo aquí no tiene nada que ver con ninguna religión institucionalizada. Muy al contrario, la espiritualidad bien entendida es esa parte de la existencia relacionada con lo trascendente, lo esencial y lo imperecedero que hay en el ser humano, no entiende de dogmas, es libre y universal.

En la sociedad se ha ido “matando” esa parte esencial de nuestro ser, aunque en el fondo, todos en mayor o menor medida, intuimos la existencia de ese “algo más” que tiene que ser la vida. Más allá de nacer, crecer, emparejarnos, procrear, consumir, trabajar, envejecer y morir, no se nos alienta en ningún momento de nuestro crecimiento a plantearnos siquiera a qué hemos venido, cual es el propósito de estar aquí o qué sentido tiene nuestra vida. Bien al contrario, todo esto se ningunea y se deja en un “muy segundo plano”.

Si bien es cierto que cada vez un mayor número de personas empieza a darse cuenta de este sinsentido y se deja guiar por esa llamada interior, lo cierto es que a la mayoría les falta compromiso para encaminarse por ese sendero de evolución consciente. El mundo nos absorbe con sus obligaciones impuestas y sus necesidades artificiales y parece que la vida nos tiene que apretar fuertemente hasta alcanzar altas dosis de sufrimiento para que empecemos a invertir nuestra mirada hacia el interior. No en vano, la vida humana ha entrado en altos niveles de ansiedad, estrés, depresión, adicciones y alteraciones de todo tipo, que no son más que el reflejo de ese vacío existencial.

Parece ser que a nivel global estamos alcanzando esa “alta dosis de sufrimiento” que inconscientemente hemos normalizado, viviendo vidas marcadas por la desidia, la superficialidad y una mente programada que funciona en automático, mermando así cualquier atisbo de autenticidad y plenitud. Puede que pienses que exagero, si te lo parece, tan solo te pido que observes lo que ves a tu alrededor y sientas si es eso lo que resuena con lo que late en tu corazón.

Llegados a este punto, no nos queda más opción que pararnos un momento en nuestras ajetreadas y absorbentes vidas y escuchar esa voz interior que, si bien es débil al principio, a medida que te decides a escucharla se va haciendo cada vez más fuerte, clara y contundente. Y así comienza un proceso personal e individual donde nos vamos encontrando con la verdad, el amor y la belleza que habitan en nuestro interior, a la vez que nos vamos confrontando con toda la oscuridad que albergábamos en el sótano de nuestro inconsciente.

Y éste es el verdadero trabajo interior a realizar en nuestros días, y he aquí la esencia de esa espiritualidad de la que hablo, un reencuentro íntimo con lo profundo, lo sagrado y lo esencial que hay en cada uno de nosotros.

De todas las prácticas espirituales, hay una que ha sobrevivido a lo largo de los siglos y que ha perdurado hasta el día de hoy. Forma parte de toda tradición espiritual y de la llamada filosofía perenne. Estoy hablando de la Meditación, esa gran aliada en cualquier trabajo interior de autoconocimiento y de expansión de nuestro Ser.

La meditación nos conecta a nuestra verdadera naturaleza esencial y de sobra son conocidos sus múltiples beneficios tanto a nivel fisiológico, psicológico y existencial. En otros posts que he publicado en mi web puedes leer mucho más sobre la meditación y sus beneficios. Hoy en realidad lo que pretendo transmitir es la imperiosa necesidad de llevar su práctica a nuestra vida diaria, de convertirlo en un hábito diario como cualquier otro que tengamos, de entender que la meditación no debe ser un deber ni una obligación, en realidad, meditar es un gran acto de amor y de responsabilidad, donde te estás priorizando a ti, donde estás eligiendo integrar en tu vida algo que será tan beneficioso, que pocas cosas te aportarán tanto, y donde finalmente no solo saldrás beneficiado tú, sino todo tu entorno y más allá, el resto del mundo.

Si bien la meditación es básicamente un encuentro silencioso con tu propio Ser a través de la auto observación, es cierto que las meditaciones guiadas son de gran ayuda para integrar la práctica, guiarnos, equilibrarnos, elevar nuestra energía, interiorizar nuevos conceptos y fortalecernos espiritualmente. Lo más aconsejable es una combinación de ambas, la meditación en silencio y las meditaciones guiadas.

Te propongo que, si aún no lo has hecho, visites mi canal de meditaciones guiadas donde podrás encontrar una gran variedad de prácticas meditativas, algunas están más destinadas a la conexión espiritual y otras están más relacionadas con el desarrollo personal. Pero todas ellas están encaminadas al mismo fin, que es integrar la práctica meditativa, así como aumentar el bienestar y reducir el sufrimiento. Cada audio se convierte así en un complemento perfecto para cualquier trabajo de crecimiento interior.

Encontrarás una gran selección de meditaciones totalmente gratuitas. Y también puedes apoyar mi trabajo y profundizar en la práctica meditativa acogiéndote a una membresía mensual con la que tendrás acceso a una meditación nueva cada semana totalmente original y a un gran banco de meditaciones exclusivas.

Para acceder a las meditaciones gratuitas, así como para suscribirte a la membresía puedes hacerlo a través de la plataforma Spotify y también a través de mi página web. Spotify no tiene habilitada la suscripción para países de Latinoamérica, siendo en este caso accesible la membresía solo a través de mi página web. En los siguientes enlaces puedes consultar las condiciones y suscribirte si así lo sientes. Te deseo un buen camino!

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(Noviembre 2022)

A mi querida “Yo Adolescente” del pasado, si pudiera le diría:

Que es perfecta tal como es y que puede ser ella misma, sin miedo alguno a lo que piensen los demás.

Le diría que puede tomarse todo el tiempo que necesite para encontrar su lugar en el mundo.

Le diría también, que aunque no se lo enseñen en la escuela, en su interior hay un poder creador infinito.

Que su energía es la misma energía del universo y que ese dios del que hablan, es esa misma energía que está dentro de ella.

Que sus pensamientos son solo pensamientos y que puede aprender a observarlos para que nunca dirijan su vida y que no hay emociones buenas o malas, pues todas ellas son naturales y solo cuando las reprime, se volverán tóxicas en su interior.

Le hablaría del Universo, del sentido de la vida, de lo trascendente y la belleza del Alma.

Le diría que no tome ninguna decisión sin escuchar antes a su corazón, que se deje guiar por su voz interior, pues ahí encontrará todas las respuestas.

Que tiene capacidad de sobra para hacer todo lo que ha venido a hacer, que nunca dude de ella misma y de su fortaleza interna.

Le enseñaría a manejar y trasmutar su energía y a entender que posee todo lo necesario para realizar esta alquimia.

Que nunca olvide que el amor, la bondad y la paz residen en su interior y nada ni nadie puede quitarle esas cualidades, pues forman parte de su esencia real.

Que no hay mayor autoridad fuera de ella, más poderosa que ella misma.

Que es digna de amor y de respeto sin condiciones.

Que merece una vida plena llena de alegría, felicidad y abundancia

Que podrá conseguir siempre todo lo que se proponga.

Que aprenda a escuchar los anhelos de su alma, pues esta siempre sabe el camino a seguir.

Que los obstáculos que se encuentre en la vida, son aprendizajes para crecer y evolucionar.

Le diría que siempre que me necesite, voy a estar disponible para ella.

Y le diría que la amo mucho, que yo si la veo, que yo si la escucho, que por favor exprese todo eso que siente y que en tantas ocasiones ha callado y ha ocultado. Y que si se pierde, yo ahora siempre seré su faro.

Le diría muchas cosas más.

La buena noticia es que puedo hacerlo, puedo hablarle a esa parte de mí, puedo conectarme a la energía del pasado, pues en el subconsciente no existe el tiempo,  y esa parte sigue viva dentro de mí, a la espera de que la rescate.

La adolescencia es sin duda, la etapa más difícil en la vida de un ser humano. Expuestos a grandes cambios, en un mundo completamente inconsciente, con heridas emocionales y muchas creencias limitantes acumuladas desde la infancia, es un caldo de cultivo de bloqueos, patologías y conflictos psicológicos de todo tipo.

La magia de la consciencia y de nuestro poder de transmutación, es que sí podemos comunicarnos internamente y trasmitirnos a nosotros mismos esta energía de sanación.

“Nunca es tarde para tener una infancia feliz y una adolescencia saludable”.

Si te atreves a experimentarlo prueba a escuchar alguna de estas prácticas o inscríbete a nuestro taller online: Recupera a tu niño interior:

Meditación “Rescata a tu niño interior”

Meditación “Adopción de tu niño interior y regreso al hogar”

Taller online 27 de noviembre de 2022 – “Recupera a tu niñ@ interior”

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(Agosto 2022)

No me cabe ninguna duda de que cualquier madre o padre que se tercie, ama a sus hijos más que a cualquier otro ser, el problema es que solemos hacerlo de una manera condicionada por nuestras propias carencias, heridas y creencias. Damos lo que tenemos, no puede ser de otra forma.

Y es que los hijos no son algo de nuestra propiedad, que podamos moldear a nuestro gusto y adaptar a nuestras necesidades. Los hijos que traemos a este mundo son hijos de la vida, de la suya. Son seres libres que nos necesitan temporalmente hasta que nos vamos haciendo cada vez más prescindibles, y así ha de ser.

Los padres somos los vehículos que los traen a esta realidad y aunque nuestra función cuando nacen es la de protegerlos, guiarlos y acompañarlos a descubrirse a sí mismos y a la vida, ha de ser desde el amor y la comprensión de que son almas libres para vivir su propio plan de vida.

No pretendo ser ejemplo de nada, pero mi discernimiento interno me indica que si yo no sano mis propias heridas y atiendo a mi niña interior, repetiré patrones que limitan y carencias emocionales que dañan. Y el amor que siento estará teñido por mi propia oscuridad no resuelta y la sombra de mi sistema familiar.

Nadie es perfecto y cada cual trae sus propios aprendizajes y si antes no has hecho tu trabajo interior, los hijos pueden ser los grandes maestros que te reflejen qué ha de ser sanado en ti, pues mucho me temo que si tú no lo haces, le tocará hacerlo a la próxima generación o a la siguiente.

Han de ser vistos como hijos de la propia vida, libres en esencia y como semillas en potencia. Nunca un capricho, un alguien al que cargar con mis vacíos, alguien que me deba cuidar en un futuro, alguien que cumpla con mis expectativas, alguien del que sentirme orgulloso, o alguien a quien dar forma a mi gusto.

Yo como madre le presté mi cuerpo, le ofrecí mi mano y hoy como adolescente que es, le doy la distancia necesaria para que explore el mundo y se encuentre a sí mismo. Y aquí estaré siempre, por si necesita mi refugio y mi luz, sin juicios ni reproches de por medio.

Hijo, yo te libero de ser el portador de mi felicidad o el sentido de mi vida, te libero de sentir que algo me debes, te libero de cualquier carga que impida tu libre desarrollo y seguir el plan de tu alma.

Aprender a amar con un amor maduro y consciente es la asignatura pendiente de esta humanidad y todo comienza en el interior de cada uno. Amamos a los demás tal y como nos amamos a nosotros mismos, así que el trabajo ha de comenzar en tu interior, aprendiendo a amar el ser que eres, limpiando y sanando tus heridas y abrazando tus sombras. Y es que, no te quepa la menor duda, de que lo mejor que le puedes dar a tus hijos es ser tú mismo un ser libre y feliz.

Puedes pinchar en los siguientes enlaces para profundizar en la materia:

Taller online – Recupera a tu niñ@ interior

Terapias

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(Julio 2022)

Viajar al interior, ¿para qué? Para integrar, para aceptar, para comprender, para perdonar, para transformar, para liberar, para sanar…

Y no estoy hablando de regresar al pasado, sino de viajar al interior, pues es ahí donde se encuentran tus heridas, tus pesares, tus bloqueos, tus creencias, tus traumas y microtraumas.

Tras varios años como terapeuta, me di cuenta de que lo que le faltaba a una buena terapia era salirse de lo cognitivo y trabajar profundamente en lo emocional. A las personas les gusta enredarse en su historia personal y dar vueltas a lo mental. Por el contrario, les cuesta entrar en sus emociones, tocar sus heridas y bucear en su interior. Pero, lo queramos o no, es ahí, en lo profundo, en la parte subconsciente, donde está el meollo de la cuestión. La parte mental consciente es solo una pequeña parte de lo que conlleva una terapia de calidad y un acompañamiento terapéutico de los que realmente ayudan a que te encuentres, te entiendas, te perdones y aprendas a amarte.

Un terapeuta no te cura, no te cambia y no te sana. Un terapeuta te conduce a tu interior, te guía en un proceso de integración y crecimiento y te ayuda a que seas tú el que aprenda a autocuidarse, autoconocerse y autosanarse. Y dicho terapeuta ha de haber hecho de antemano ese trabajo consigo mismo.

Siempre he dicho que las mejores sesiones de terapia son las que se hacen con los ojos cerrados, cuando te sumerges dentro de ti y conectas con lo que duele y con lo que dolió, para desatar nudos y liberar energía atrapada. Hacer consciente lo inconsciente es el primer paso hacia la liberación que tanto anhelamos, y esto solo es posible cuando salimos del “afuera” y regresamos a nuestro interior.

De todas las técnicas y herramientas que utilizo, sin duda, es la terapia regresiva la más potente para adentrarte en tu subconsciente y tomar consciencia de lo que realmente está sucediendo dentro de ti, ahí está toda la información y nadie mejor que tú mismo para encajar las piezas del puzle. El terapeuta así, se convierte en un simple guía que te acompaña y te ayuda a deslizarte en las profundidades de tu mente subconsciente.

Mucha gente me pregunta si es necesario indagar en el pasado, si es tan importante volver a hurgar en heridas y traumas. Muchos se extrañan de que yo, divulgadora del mindfulness como forma de vida, siempre difundiendo la atención al presente, trabaje en terapia regresiva fomentando el viajar al pasado. Mi respuesta siempre es la misma: no estamos yendo al pasado, sino al interior. Es por esto, que atender a lo que se mueve dentro de nosotros es atender al presente, porque en nuestro subconsciente no existe el tiempo y todo está ahí intacto. No entramos para hurgar y remover sin más, entramos para atender lo que quedó inconcluso y que nos está condicionando en nuestro presente, para liberar esa energía y permitir integrar todo lo que quedó desfragmentado.

Hacer este trabajo interior es vital hoy en día, donde se está moviendo mucha energía a nivel planetario, pues ahora ya no nos será posible vivir encajando en trajes estrechos que nos aprietan, dando la espalda a nuestro sentir. Hoy se hace necesario mirar dentro sin miedo, soltar lo que nos constriñe, comprendernos y perdonar nuestra historia. Soltar no desde la lucha y el drama, sino desde el amor y la consciencia.

Este trabajo es para valientes, realmente se está muy cómodo viviendo desde la mente, racionalizándolo todo, sin entrar en el sentir y en lo que duele, pero el trabajo interior se hace necesario para que se de una verdadera liberación de la energía estancada. Atrévete a hacer ese viaje de regreso a tu interior si sientes que hay energía atrapada que te condiciona, pues esto es lo que te está separando de tu auténtico bienestar natural.

Puedes pinchar en el siguiente enlace para saber más sobre la terapia regresiva y no dudes en contactar conmigo si sientes que necesitas acompañamiento.

Terapia Regresiva

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(Junio 2022)

El Mindfulness, bajo mi punto de vista y desde mi experiencia, es un camino. Un sendero bien definido desde el que ir atravesando los diferentes paisajes, un camino al que poder regresar cuando te desvías, un camino de vuelta a casa.

Pero ¿qué hay detrás de este camino? ¿hacia dónde te encamina ese sendero? ¿qué hay más allá del mindfulness? No hay otra cosa que el encuentro con tu Ser, en comunión con la Vida misma.

Al margen de las innumerables bondades que nos va aportando la práctica de la Atención Plena, como pueden ser la desidentificación con los pensamientos, la regulación emocional, la consciencia corporal, la relajación del sistema nervioso, el desarrollo de la compasión, la mayor comprensión del sí mismo, de los demás y de la vida… está lo que yo llamo el descubrimiento de mi “Centro de Bienestar Natural”.

Es un “Centro” porque se encuentra en el núcleo central de mí misma, pero al sentirlo, te das cuenta de que no es solo tu Centro, sino que es el Centro de cada uno de los seres y el Centro mismo de la vida, porque cuando nos situamos ahí, en ese núcleo central, no existe separación ni fronteras, somos Uno.

Y es “Bienestar Natural” porque al descubrirlo comprendes profundamente que ese es tu estado natural, tu estado por derecho, y el de todo ser vivo. Aquí, tu manera habitual y condicionada de ver la vida desaparece y la experimentas de forma lúcida y clara con serenidad y aceptación.

Este centro de percepción siempre ha estado ahí y es el trasfondo constante de toda experiencia, permanentemente disponible y siempre presente. Este núcleo no puede desaparecer ni cambiar, porque es tu esencia misma. El “Aquí y Ahora” del que tanto se habla y que solemos identificar en algún lugar y momento fuera de nosotros, es en realidad este espacio interior, este núcleo central al que regresar una y otra vez cuando nos perdemos, atrapados por nuestras circunstancias, por nuestra propia mente o por nuestras emociones. Regresar es la clave, regresar a tu naturaleza, a tu centro, a tu “aquí y ahora interior”.

La práctica que nos proporciona el mindfulness resulta ser ese camino, un estilo de vida que nos va llevando a situarnos cada vez más en ese espacio interior e ir soltando las capas del personaje que hasta ahora creíamos ser, los filtros mentales y los condicionamientos instalados, hasta que llega un momento, donde la práctica misma no requiere esfuerzo alguno, pues el camino se hace más liviano y simplemente puedes descansar en esa presencia despierta.

Y voy a ser sincera, la práctica se hace muy necesaria sobre todo al principio, llevamos años de condicionamientos y automatismos que no desaparecen de la noche a la mañana. Hoy solo quería compartir lo que yo misma he experimentado más allá de la práctica de mindfulness. Esto es posible si avanzas en ese camino con confianza, paciencia, perseverancia y amor.

Si te interesa el mundo del mindfulness y quieres empezar a integrar su práctica en tu día a día, o si ya lo conoces, pero necesitas reforzarlo, lo tienes muy fácil, hoy hay mucha información al respecto.

Para ello desde Centro Mindfulness te queremos ayudar ofreciéndote un curso de 8 sesiones a un precio muy asequible y de acceso ilimitado. Podrás comenzarlo cuando quieras y realizarlo a tu propio ritmo. En él se engloba todo lo necesario para que aprendas e integres el mindfulness en tu vida diaria. Pincha en el siguiente enlace para ampliar la información:

Curso Online de Mindfulness (8 sesiones)

En cualquier caso, te animo a que introduzcas la práctica del mindfulness en tu vida y encuentres ahí, ese camino de regreso a tu Ser.

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(Mayo 2022)

Si tu mente se alimenta de pensamientos negativos, de juicios descalificadores, de obsesiones, de amargos recuerdos pasados o de anticipaciones desastrosas, estás abriendo la puerta al sufrimiento y el miedo en tu vida. Pero también puedes decidir abrir la puerta a la serenidad, el amor y el equilibrio, entrenándote para ir alimentando el pensamiento útil que crea una mente feliz.

Sí, esto se puede entrenar, no lo dudes, nada está establecido definitivamente. En realidad, tú decides como utilizar tu mente y si bien es cierto que probablemente la inercia de una programación mental instalada ya hace mucho tiempo, te esté impidiendo hacer cambios en tu forma de pensar, has de saber y comprender que:

  1. El pensamiento es energía y la energía se puede transformar.
  2. Eres un Ser creador de realidad, y con tus pensamientos y las emociones que se desencadenan, estás creando constantemente tu vibración energética y esto es lo que atraes y creas en tu vida.

Y es por esto que escribo hoy este post, para que, de una vez por todas, te des cuenta del tipo de pensamientos que estás alimentando y del poder que tienes para ir transformándolos. El problema es que desconoces este poder, precisamente fruto también de esta programación mental de desempoderamiento, miedo y carencia que hemos ido aceptando e integrando.

El título de este post hace referencia a un dicho popular español, que en su versión real dice todo lo contrario “piensa mal y acertarás” lo habrás escuchado miles de veces, y no es más que el reflejo de esta programación negativa, que a modo de disco rayado y de forma inconsciente ha ido creando mentes diseñadas para pensar negativamente, desconfiar y vivir en la incertidumbre constante de un mundo amenazante.

Entre otros muchos, hay un concepto muy arraigado en nuestra cultura, que propone la vida como un “valle de lágrimas”, otro fruto más de ese “programa cultural”. Pero me gustaría contarte hoy, que esta programación no tiene que seguir dominando tu vida y que ya ha sido superada por muchas personas que hemos decidido aprender a observar nuestro sistema de pensamientos y hemos elegido pensar de forma muy diferente, llegando a la certeza de que el ser humano ha venido en realidad para existir de una forma mucho más constructiva, para empoderarse, para aprender y para experimentar amor y lucidez, que en realidad es su verdadera esencia. El ser humano a lo largo del camino no podrá evitar el dolor, que es inherente a la vida humana, pero sí podrá evitar en gran medida el sufrimiento, ya que éste se deriva precisamente por permitir y alimentar diálogos internos negativos.

Y te preguntarás dónde se encuentra el origen de esta negatividad, qué es lo que nos hace enfocarnos tanto en los pensamientos más dañinos y destructivos para nosotros mismos… la respuesta, una vez más, se encuentra en la infancia. No nacemos siendo seres obsesivos, negativos, tristes y angustiados, todo lo contrario. Pero una educación, una cultura y una sociedad inundadas de mensajes negativos, nos van programando a “pensar mal”. Te contaré un experimento real que te dará pistas sobre esto:

En la Universidad americana de Berkeley (California) se investigó el número de negativas que se les dice a los niños desde los tres a los siete años. Tras instalar diminutos micrófonos en las orejas de una serie determinada de infantes y tras un seguimiento exhaustivo, se pudo comprobar que frases inhibitorias en la programación del cerebro, tales como:

“No se puede”; “No lo hagas”; “No es posible”; “Te vas a caer”; “Te vas a matar”; “Pero tú qué te crees”; “Nunca lo vas a conseguir”; “Es imposible”; “Estás loco…”; “Ya verás cómo lo pagarás”; “Tú no sirves para…”

Se suelen pronunciar de media de 100.000 a 150.000 veces aproximadamente, con el consiguiente efecto formateador en negativo.

¿Sabes, por el contrario, cuántas veces se les dijo “SI” bajo la forma de frases capacitadoras de estímulo y elogio del siguiente estilo?:

“Adelante”; “Tú eres capaz”; “¿Por qué no?”; “Eres increíble”; “Eres muy hábil”; “Qué bien haces estas cosas”; “Qué bien sales de las situaciones difíciles”; “Seguro que lo resuelves”; “Es posible”; “Inténtalo”; “Tú sí que puedes”; “Te lo mereces”; “Mereces mi confianza”

Tan sólo un 6 %.  ¿Qué nos dicen estos datos? Algo que ya sabes. Nos dicen que, en general, hemos sido programados para el “No”, para lo negativo, para la limitación y la imposibilidad.

Me gustaría decirte, sin ningún género de duda, que siento que nos encontramos en un momento vital muy propicio para que, a nivel global, comencemos un proceso de desprogramación de un sistema de pensamiento que ya está obsoleto y que no nos permite ir más allá como humanidad.

Este proceso debe comenzar en el interior de cada uno de nosotros y el primer paso consiste en darse cuenta de nuestro sistema de creencias, de la observación de los pensamientos que alimentamos cada día, de la negatividad, la carencia y la falta de poder, que suelen dirigir nuestros procesos mentales. Ese “darse cuenta” es posible gracias a prácticas como el mindfulness que comprende a la meditación como una de sus herramientas principales.

Así pues, no se trata de reprimir nada, no te estoy diciendo que ante una situación complicada o circunstancias realmente adversas, utilices la evitación, o niegues la realidad, adornándola con pensamientos románticos ficticios, se trata de empezar a gestionar todo eso de manera responsable, desde una mente funcional, utilizando todos nuestros recursos y no sumirnos es la queja constante y en la rumiación sin fin de preocupaciones y pensamientos que no conducen a ninguna solución.

El segundo paso debe ser empezar a cuestionarnos todo. Hasta ahora, has dado por hecho que todo lo que piensas es cierto, que los pensamientos que tienes son tuyos, pero déjame decirte, que esto no es así. Una mente abierta consiste precisamente en abrirnos a nuevas posibilidades, cuestionar todo lo que creíamos hasta ahora y empezar a crear realmente en nuestras mentes lo que sí elegimos creer, en base a nuestro propio discernimiento interno.

El tercer paso, una vez que tomamos consciencia de cómo estamos utilizando nuestra mente y que tipo de pensamientos estamos alimentando constantemente, se trata de empezar a construir una mente más afín a lo que realmente anhelamos, con pensamientos que nos permitan crecer, avanzar y vivir desde el ser libre que somos, pues la antigua programación seguramente ya no se adapte a ti. Ahora se trata de tomar la responsabilidad de crear tu propia realidad, desde una mente más positiva y en resonancia con lo que tu corazón te dicta. Para esto es muy aconsejable la utilización de decretos y afirmaciones, que puedes ir trabajando en tu día a día y en tu práctica meditativa.

Y aunque si bien, nuestro Ser Real está más allá de la mente pensante y precisamente de lo que se trata es de ir trascendiendo el pensamiento, lo cierto es que de momento y mientras estemos en el proceso de vivir desde nuestra verdadera esencia, podemos darle un nuevo color a nuestros pensamientos y creencias, poniendo nuestra energía en aquello que queremos crear, dejando que lo antiguo y obsoleto simplemente vaya perdiendo fuerza. Recuérdese que la manera más eficaz de lograr cambios de comportamiento no consiste precisamente en borrar anteriores programas de conducta indeseable, sino en proporcionar nuevas vías de actuación a nuestro sistema central.

No olvides que tú tienes el poder de dirigir tu mente ¿no crees que ha llegado el momento de tomar las riendas y no dejarte dominar por ella?

Aquí te dejo algunas prácticas meditativas que te pueden ayudar con la observación de los pensamientos, así como en la reprogramación de nuevas semillas que te permitan ir transformando tu energía mental.

Puedes pichar en los siguientes enlaces:

Meditación para trascender los pensamientos

Semillas de consciencia

Yo me libero

Decretos para la salud, el bienestar y la abundancia

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(Abril 2022)

Considero que las emociones no son “negativas” o “positivas” tal y como se suele decir. Las emociones son respuestas psicofisiológicas totalmente adaptativas y funcionales que tenemos los seres humanos. Se trata de un tipo de energía compleja, que nos ha permitido adaptarnos y motivarnos a lo largo de la historia. Cada emoción tiene su función, todas ellas la tienen.

Ahora bien, las emociones que no reconocemos, que no permitimos y que no gestionamos de manera funcional, se van quedando atrapadas en nuestro interior y ser van convirtiendo en emociones “tóxicas”, pero no porque la emoción sea negativa por sí misma, sino porque esa energía emocional mal regulada, de alguna manera se queda estancada en nuestro interior y la vivimos como algo muy negativo y contractivo. En algún momento saldrá de manera desproporcionada, causándonos mucho sufrimiento.

Dicho esto, hoy me gustaría hablarte de una de las emociones, que desde mi punto de vista, en sus niveles tóxicos, es una de las más limitantes: La vergüenza.

Hay tantas clasificaciones de las emociones básicas como autores. Es decir, no hay una “clasificación oficial” de emociones. Muchos autores dejan fuera de este listado la emoción de la vergüenza, pero en mi opinión y desde mi experiencia personal y profesional, es una de las principales emociones, a la que tendríamos que empezar a poner atención, observar, gestionar y regular, para comprender más sobre nosotros mismos y aprender a transcenderla. Muchas veces se esconde en forma de miedo, rabia o tristeza, pero habría que mirar bien hacia dentro, porque a veces lo que hay de fondo, es vergüenza. Y es que así son las emociones, se tapan unas a otras.

La vergüenza es una emoción social, es decir, se origina en la relación con los otros. Su función adaptativa es regular nuestro comportamiento para adaptarnos a ciertas normas sociales, poner límites a nuestra privacidad, o evitar el rechazo social.

En cambio, la vergüenza disfuncional, se llega a convertir en una sensación de ser defectuoso, de que hay algo erróneo en nosotros, o de que no somos lo suficientemente buenos, volviéndose muy auto-destructiva, haciéndonos evitar mostrarnos como somos, ocultar partes nuestras y hasta sentir desprecio por nosotros mismos.

La vergüenza tóxica está llena de creencias negativas sobre lo que somos, bloquea nuestra energía y mantiene nuestro espíritu encarcelado. Y he aquí, donde reside la importancia de esta emoción. Las personas dominadas por la vergüenza, quedan atrapadas en una idea muy limitada de sí mismas, albergando en su interior una gran herida espiritual, que les aleja de su más pura esencia. Y no necesariamente las personas que albergan sentimientos profundos de vergüenza son aparentemente personas tímidas o vergonzosas. La vergüenza, por su propia naturaleza suele esconderse bajo capas de una falsa apariencia, creada precisamente para esconder esa vergüenza.

Su origen suele estar en la infancia: Cállate… No está bien ser como eres… Ocúltate… Trata de encajar… Pórtate bien… No hagas eso… Eres malo… Compárate…

Mensajes estos, que de forma consciente o inconsciente, en mayor o menor medida, hemos ido grabando desde niños en nuestro interior y que junto a las experiencias de vergüenza vividas, nos van llevando a sentirnos pequeños, indignos, inferiores, sucios, inadecuados o defectuosos.

La vergüenza es bastante universal, no nos enseñaron a aceptarnos, a amarnos y a reconocer el ser sagrado que en esencia somos. Así, fuimos distanciándonos de nosotros mismos, tratando de encajar, dando la espalda a nuestros anhelos reales y a nuestras verdaderas necesidades, quedando nuestro verdadero yo, solo y aislado.

El trabajo emocional se hace necesario hoy más que nunca. Son tiempos de sanar, de soltar lo obsoleto, de vaciarnos de lo que ya no sirve. Mirar sin miedo en nuestro interior y poner luz en nuestras sombras es la tarea pendiente para empezar a vivir con sentido y propósito, sin límites a nuestra propia realización, experimentando la vida desde el Ser que somos, dejando una bonita huella a nuestro alrededor y dándolo todo de nosotros.

La vergüenza tóxica, más que ninguna otra emoción, puede convertirse en el impulso evolutivo necesario para transcender esa herida espiritual que nos aprisiona en una imagen limitada y distorsionada de lo que somos y regresar a nuestra verdadera Esencia.

Te invito a que te observes sin miedo, el trabajo interior es una de las asignaturas pendientes de nuestro tiempo. Las emociones son una brújula perfecta que nos indican el camino a seguir. El primer paso debe ser la observación y el reconocimiento de nuestras heridas emocionales, a partir de ahí, hay muchas técnicas, terapias y herramientas para ir sanando, soltando, liberando, regresando a nosotros mismos. En un próximo post, te hablaré sobre ello.

Hoy solo quiero decirte, si intuyes sentimientos de vergüenza en tu interior, que puedes relajarte ya, todo eso es falso, despójate de todo eso que no eres y regresa a tu verdadera naturaleza. En realidad eres un ser sagrado, perfecto, digno de amor y merecedor de toda la felicidad.

Atrévete a bucear por tu mundo emocional y si en algún momento del camino requieres ayuda pídela sin más.

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(Marzo 2022)

En este post vengo a hablarte de algo de gran importancia para tu vida si eres de esas personas que vive con estrés, ansiedad, agobio, o simplemente sientes que te falta tiempo y vas corriendo y apresurado en tu día a día, sin pararte a pensar un momento si reamente tienes tanta prisa. Y a esto, tengo que decirte con total certeza que no, que no hay tanta prisa, que en realidad la prisa es una programación de tu mente. Y como toda programación, se puede desprogramar y para ello, en primer lugar, hay que tomar consciencia. Así pues, te invito a que sigas leyendo y te cuestiones lo siguiente:

  • ¿Cómo te sientes cuando tienes prisa?
  • ¿Cómo piensas cuando tienes prisa?
  • ¿Cómo está tu cuerpo cuando tienes prisa?
  • ¿Cómo tratas a los demás cuando tienes prisa?
  • ¿Cómo actúas cuando tienes prisa?
  • ¿Te gusta vivir con prisa?

Vivimos en un mundo que nos ha hecho creer que tenemos que ser personas muy productivas, que el momento presente es solo un medio para alcanzar un fin, que la vida es una lucha constante… Todo esto nos lleva a vivir inconscientemente y aquí, la prisa es la gran ladrona de energía, nos desconecta, no nos deja espacio para sentir la vida, nos tensa y anula nuestra esencia. La prisa se ha ido instalando en tu mente de tal manera que la tienes totalmente integrada y se ha convertido en algo automático: hay que vivir con prisa, hay que correr, hay que llegar… ¿llegar, adónde?.

Despierta. Tú no eres una máquina, eres un ser humano. Y como tal, mereces vivir una vida plena, serena y consciente. Tu estado natural es sentirte bien, estar en paz y ser libre. Puedes empezar a implementar en tu vida algunas prácticas si realmente quieres desactivar el virus de la prisa:

  • Lo primero es tomar la decisión consciente y sincera de realizar cambios verdaderos en tu estilo de vida.
  • Observa y escucha a tu cuerpo. Él te habla constantemente y nunca te engaña, aprende a escucharle, su lenguaje básico es estar tenso y contraído o relajado y distendido. Así podrás notar cuando las prisas te atrapan.
  • Haz pausas conscientes durante el día. Párate de vez en cuando, separa tus actividades, no enlaces una con otra. Te mereces un respiro, descansa brevemente varias veces al día. Esto te ayudará a ir más despacio y no acumular estrés.
  • Cuando adviertas que las prisas te atrapan, respira lenta y profundamente. Una sola respiración consciente te permite ralentizar el ritmo.
  • Aprende a sentirte, a observarte, a conectarte a ti mismo y date cuenta si realmente estás viviendo la vida tal y como la quieres vivir.
  • Vive en modo mindfulness. Sin duda alguna, las enseñanzas del mindfulness son el mejor antídoto contra las prisas y abarca todos los puntos anteriores. Su práctica formal meditativa y sus prácticas informales nos van llevando progresivamente a darnos cuenta de todos esos implantes mentales y a vivir desde nuestra más genuina esencia, donde conectamos con nuestro verdadero ser y nuestra paz interior, y ahí no tiene cabida la necesidad de vivir deprisa.

Puede ser que en este punto digas: sí, claro, pero es que tengo que hacer esto y lo otro y si no lo hago con prisa no llegaré. Ante esto, déjame decirte que sigues presa de los condicionamientos mentales. La prisa es mental, así pues, abre tu mente a todo esto y date la oportunidad de soltar ese tipo de creencias. En esas contadas ocasiones en las que realmente hay poco tiempo para realizar algo y sentimos la necesidad de acelerar el paso, lo podremos hacer perfectamente desde una mente serena, que ha desinstalado de su vida la prisa mental.

Y si eres de esas personas que creen que realmente su modo de vida, su trabajo, o sus obligaciones requieren grandes dosis de prisa y no se pueden permitir tener paz en su interior, por favor, plantéate tu estilo de vida y siente si quizás ha llegado el momento de realizar cambios. No se trata de hacer cambios drásticos fuera, si no de empezar a conectar dentro de ti con tus verdaderos anhelos y necesidades. No te olvides de que los cambios siempre comienzan en el interior.

No quiero decir con todo esto que tengamos que “dormirnos en los laureles” y no hacer nada o procrastinar, o que seamos personas impuntuales y desorganizadas. Todo lo contrario, sentirte en paz interiormente te lleva a tener una mente equilibrada, proactiva y organizada, sin necesidad de angustiarse o agitarse para obtener resultados y responder eficazmente a las circunstancias de la vida. Lo harás todo con más amor, dedicación y consciencia.

Tu paz interior no tiene precio y es algo incuestionable para vivir una vida plena y feliz, más allá de las circunstancias externas. Se va consiguiendo, desprogramando todos esos implantes mentales que nos condicionan de una manera inconsciente y no cuestionamos jamás. Así que hoy solo te pido que si así lo sientes, empieces por ir eliminando las prisas innecesarias, levantando el pie del acelerador de tu vida. “Camina despacio, que al único lugar donde tienes que llegar, es a ti mismo”.

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(Febrero 2022)

“Los principios de la verdad son siete: el que comprende esto perfectamente, posee la clave mágica ante la cual todas las puertas del Templo se abrirán de par en par” (EL KYBALION)

Las enseñanzas que vengo a mostrarte hoy serán de vital relevancia en tu vida si realmente estás dispuesto a abrir bien tu mente, tu alma y tu corazón para integrar la sabiduría que recogen. Vengo a hablarte de los siete principios que el gran sabio Hermes Trismegisto, al que muchos proclamaron “el Maestro de los Maestros” nos entregó a través de EL KYBALION, una obra que supone el gran núcleo de la filosofía Hermética y la Metafísica.

Estas leyes actúan, sepas que existen o no, creas en ellas o no, y conocerlas e integrarlas, te guiarán hasta tu gran poder oculto de co-creación. Te acompaño a conocerlas y las comentaré brevemente según yo las entiendo:

1.- El principio de Mentalismo. “El TODO es Mente; el universo el mental”

Todo cuanto existe es Conciencia. El TODO es la realidad que se oculta detrás de todas las manifestaciones materiales. Hay una Mente universal e infinita que todo lo abarca y de la que todo emana. Todo está conectado y todo aparece primero en la Mente del mundo invisible.

2.- El principio de Correspondencia. “Como arriba es abajo: como abajo es arriba”

Este principio encierra la verdad de que siempre hay correspondencia entre las leyes y los fenómenos que rigen los distintos estados del ser y planos de existencia.  Como es arriba es abajo y como es adentro es afuera. El camino es volvernos a nuestro interior profundo, que está conectado con la Fuente Universal, y transformar la realidad desde ahí. Si cambias por dentro, en correspondencia, todo cambiará a tu alrededor.

3.- El principio de Vibración. “Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra”

Este principio se corresponde con la conocida Ley de la Atracción. Nuestro mundo es materia y la materia es vibración. Nuestros pensamientos y emociones son también vibración y con ellos podemos atraer vibraciones similares. De modo que es importante hacernos plenamente conscientes de la vibración que emitimos, pues eso será lo que atraigamos.

4.- El principio de Polaridad. “Todo es doble; todo tiene los polos, todo su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semi-verdades; todas las paradojas pueden reconciliarse”

En esta dimensión todo es dual y es inevitable experimentarlo. Luz y oscuridad; bueno y malo; frío y calor… Convivimos en nuestro interior con estos aspectos y es necesario entenderlos para integrarlos. El bien y el mal no son sino los dos polos de una misma cosa. Para encontrar tu luz, has de observar e integrar antes tu sombra.

5.- El principio del Ritmo. “Todo fluye y refluye; todo tiene sus periodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda, el ritmo es la compensación”

Inhalación y exhalación; día y noche; nacer y morir… Todo en el universo posee un particular ritmo y aceptar esto nos permite comprender y manejar mejor todo cuanto experimentamos. Todo tiene su ciclo, todo fluye a su propio ritmo. Nosotros también tenemos nuestro propio ritmo, y conocerlo nos permite adaptarnos a él y manejarnos en la vida con aceptación y armonía.

6.- El principio de Causa y Efecto. “Toda causa tiene su efecto: todo efecto tiene su causa: todo sucede de acuerdo con la Ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no conocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley”

Este principio nos habla de la famosa Ley del Karma, mal interpretada popularmente como un “castigo”. Esta ley universal nos indica que todo acto tiene un efecto y todo efecto tiene su causa. Nada es casualidad en esta vida y todo lo que emitimos volverá a nosotros. Comprender esto, es poner en tus manos el diseño de tu propio destino.

7.- El principio de Generación. “La generación existe por doquier; todo tiene sus principios masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos”

Todo tiene su principio masculino y femenino y de esta unión se crea todo. No se trata de sexos o género, se trata de estas dos energías presentes en todo cuanto existe. Ninguna creación física, mental o espiritual, es posible sin este principio. Esta ley obra siempre en el sentido de “generar”, “regenerar” y “crear”. Equilibrar estas dos energías en nuestro interior nos lleva a alcanzar nuestro verdadero potencial.

Así se rige el Universo y estas leyes nos han sido entregadas para nuestra mayor evolución. Te invito a que las repases e interiorices para empezar a sentirlas y experimentarlas, pues esconden grandes secretos de evolución y consciencia para quién esté dispuesto a comprenderlas.

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