Piensa bien y acertarás
(Mayo 2022)
Si tu mente se alimenta de pensamientos negativos, de juicios descalificadores, de obsesiones, de amargos recuerdos pasados o de anticipaciones desastrosas, estás abriendo la puerta al sufrimiento y el miedo en tu vida. Pero también puedes decidir abrir la puerta a la serenidad, el amor y el equilibrio, entrenándote para ir alimentando el pensamiento útil que crea una mente feliz.
Sí, esto se puede entrenar, no lo dudes, nada está establecido definitivamente. En realidad, tú decides como utilizar tu mente y si bien es cierto que probablemente la inercia de una programación mental instalada ya hace mucho tiempo, te esté impidiendo hacer cambios en tu forma de pensar, has de saber y comprender que:
- El pensamiento es energía y la energía se puede transformar.
- Eres un Ser creador de realidad, y con tus pensamientos y las emociones que se desencadenan, estás creando constantemente tu vibración energética y esto es lo que atraes y creas en tu vida.
Y es por esto que escribo hoy este post, para que, de una vez por todas, te des cuenta del tipo de pensamientos que estás alimentando y del poder que tienes para ir transformándolos. El problema es que desconoces este poder, precisamente fruto también de esta programación mental de desempoderamiento, miedo y carencia que hemos ido aceptando e integrando.
El título de este post hace referencia a un dicho popular español, que en su versión real dice todo lo contrario “piensa mal y acertarás” lo habrás escuchado miles de veces, y no es más que el reflejo de esta programación negativa, que a modo de disco rayado y de forma inconsciente ha ido creando mentes diseñadas para pensar negativamente, desconfiar y vivir en la incertidumbre constante de un mundo amenazante.
Entre otros muchos, hay un concepto muy arraigado en nuestra cultura, que propone la vida como un “valle de lágrimas”, otro fruto más de ese “programa cultural”. Pero me gustaría contarte hoy, que esta programación no tiene que seguir dominando tu vida y que ya ha sido superada por muchas personas que hemos decidido aprender a observar nuestro sistema de pensamientos y hemos elegido pensar de forma muy diferente, llegando a la certeza de que el ser humano ha venido en realidad para existir de una forma mucho más constructiva, para empoderarse, para aprender y para experimentar amor y lucidez, que en realidad es su verdadera esencia. El ser humano a lo largo del camino no podrá evitar el dolor, que es inherente a la vida humana, pero sí podrá evitar en gran medida el sufrimiento, ya que éste se deriva precisamente por permitir y alimentar diálogos internos negativos.
Y te preguntarás dónde se encuentra el origen de esta negatividad, qué es lo que nos hace enfocarnos tanto en los pensamientos más dañinos y destructivos para nosotros mismos… la respuesta, una vez más, se encuentra en la infancia. No nacemos siendo seres obsesivos, negativos, tristes y angustiados, todo lo contrario. Pero una educación, una cultura y una sociedad inundadas de mensajes negativos, nos van programando a “pensar mal”. Te contaré un experimento real que te dará pistas sobre esto:
En la Universidad americana de Berkeley (California) se investigó el número de negativas que se les dice a los niños desde los tres a los siete años. Tras instalar diminutos micrófonos en las orejas de una serie determinada de infantes y tras un seguimiento exhaustivo, se pudo comprobar que frases inhibitorias en la programación del cerebro, tales como:
“No se puede”; “No lo hagas”; “No es posible”; “Te vas a caer”; “Te vas a matar”; “Pero tú qué te crees”; “Nunca lo vas a conseguir”; “Es imposible”; “Estás loco…”; “Ya verás cómo lo pagarás”; “Tú no sirves para…”
Se suelen pronunciar de media de 100.000 a 150.000 veces aproximadamente, con el consiguiente efecto formateador en negativo.
¿Sabes, por el contrario, cuántas veces se les dijo “SI” bajo la forma de frases capacitadoras de estímulo y elogio del siguiente estilo?:
“Adelante”; “Tú eres capaz”; “¿Por qué no?”; “Eres increíble”; “Eres muy hábil”; “Qué bien haces estas cosas”; “Qué bien sales de las situaciones difíciles”; “Seguro que lo resuelves”; “Es posible”; “Inténtalo”; “Tú sí que puedes”; “Te lo mereces”; “Mereces mi confianza”
Tan sólo un 6 %. ¿Qué nos dicen estos datos? Algo que ya sabes. Nos dicen que, en general, hemos sido programados para el “No”, para lo negativo, para la limitación y la imposibilidad.
Me gustaría decirte, sin ningún género de duda, que siento que nos encontramos en un momento vital muy propicio para que, a nivel global, comencemos un proceso de desprogramación de un sistema de pensamiento que ya está obsoleto y que no nos permite ir más allá como humanidad.
Este proceso debe comenzar en el interior de cada uno de nosotros y el primer paso consiste en darse cuenta de nuestro sistema de creencias, de la observación de los pensamientos que alimentamos cada día, de la negatividad, la carencia y la falta de poder, que suelen dirigir nuestros procesos mentales. Ese “darse cuenta” es posible gracias a prácticas como el mindfulness que comprende a la meditación como una de sus herramientas principales.
Así pues, no se trata de reprimir nada, no te estoy diciendo que ante una situación complicada o circunstancias realmente adversas, utilices la evitación, o niegues la realidad, adornándola con pensamientos románticos ficticios, se trata de empezar a gestionar todo eso de manera responsable, desde una mente funcional, utilizando todos nuestros recursos y no sumirnos es la queja constante y en la rumiación sin fin de preocupaciones y pensamientos que no conducen a ninguna solución.
El segundo paso debe ser empezar a cuestionarnos todo. Hasta ahora, has dado por hecho que todo lo que piensas es cierto, que los pensamientos que tienes son tuyos, pero déjame decirte, que esto no es así. Una mente abierta consiste precisamente en abrirnos a nuevas posibilidades, cuestionar todo lo que creíamos hasta ahora y empezar a crear realmente en nuestras mentes lo que sí elegimos creer, en base a nuestro propio discernimiento interno.
El tercer paso, una vez que tomamos consciencia de cómo estamos utilizando nuestra mente y que tipo de pensamientos estamos alimentando constantemente, se trata de empezar a construir una mente más afín a lo que realmente anhelamos, con pensamientos que nos permitan crecer, avanzar y vivir desde el ser libre que somos, pues la antigua programación seguramente ya no se adapte a ti. Ahora se trata de tomar la responsabilidad de crear tu propia realidad, desde una mente más positiva y en resonancia con lo que tu corazón te dicta. Para esto es muy aconsejable la utilización de decretos y afirmaciones, que puedes ir trabajando en tu día a día y en tu práctica meditativa.
Y aunque si bien, nuestro Ser Real está más allá de la mente pensante y precisamente de lo que se trata es de ir trascendiendo el pensamiento, lo cierto es que de momento y mientras estemos en el proceso de vivir desde nuestra verdadera esencia, podemos darle un nuevo color a nuestros pensamientos y creencias, poniendo nuestra energía en aquello que queremos crear, dejando que lo antiguo y obsoleto simplemente vaya perdiendo fuerza. Recuérdese que la manera más eficaz de lograr cambios de comportamiento no consiste precisamente en borrar anteriores programas de conducta indeseable, sino en proporcionar nuevas vías de actuación a nuestro sistema central.
No olvides que tú tienes el poder de dirigir tu mente ¿no crees que ha llegado el momento de tomar las riendas y no dejarte dominar por ella?
Aquí te dejo algunas prácticas meditativas que te pueden ayudar con la observación de los pensamientos, así como en la reprogramación de nuevas semillas que te permitan ir transformando tu energía mental.
Puedes pichar en los siguientes enlaces:

