(Marzo 2022)

En este post vengo a hablarte de algo de gran importancia para tu vida si eres de esas personas que vive con estrés, ansiedad, agobio, o simplemente sientes que te falta tiempo y vas corriendo y apresurado en tu día a día, sin pararte a pensar un momento si reamente tienes tanta prisa. Y a esto, tengo que decirte con total certeza que no, que no hay tanta prisa, que en realidad la prisa es una programación de tu mente. Y como toda programación, se puede desprogramar y para ello, en primer lugar, hay que tomar consciencia. Así pues, te invito a que sigas leyendo y te cuestiones lo siguiente:

  • ¿Cómo te sientes cuando tienes prisa?
  • ¿Cómo piensas cuando tienes prisa?
  • ¿Cómo está tu cuerpo cuando tienes prisa?
  • ¿Cómo tratas a los demás cuando tienes prisa?
  • ¿Cómo actúas cuando tienes prisa?
  • ¿Te gusta vivir con prisa?

Vivimos en un mundo que nos ha hecho creer que tenemos que ser personas muy productivas, que el momento presente es solo un medio para alcanzar un fin, que la vida es una lucha constante… Todo esto nos lleva a vivir inconscientemente y aquí, la prisa es la gran ladrona de energía, nos desconecta, no nos deja espacio para sentir la vida, nos tensa y anula nuestra esencia. La prisa se ha ido instalando en tu mente de tal manera que la tienes totalmente integrada y se ha convertido en algo automático: hay que vivir con prisa, hay que correr, hay que llegar… ¿llegar, adónde?.

Despierta. Tú no eres una máquina, eres un ser humano. Y como tal, mereces vivir una vida plena, serena y consciente. Tu estado natural es sentirte bien, estar en paz y ser libre. Puedes empezar a implementar en tu vida algunas prácticas si realmente quieres desactivar el virus de la prisa:

  • Lo primero es tomar la decisión consciente y sincera de realizar cambios verdaderos en tu estilo de vida.
  • Observa y escucha a tu cuerpo. Él te habla constantemente y nunca te engaña, aprende a escucharle, su lenguaje básico es estar tenso y contraído o relajado y distendido. Así podrás notar cuando las prisas te atrapan.
  • Haz pausas conscientes durante el día. Párate de vez en cuando, separa tus actividades, no enlaces una con otra. Te mereces un respiro, descansa brevemente varias veces al día. Esto te ayudará a ir más despacio y no acumular estrés.
  • Cuando adviertas que las prisas te atrapan, respira lenta y profundamente. Una sola respiración consciente te permite ralentizar el ritmo.
  • Aprende a sentirte, a observarte, a conectarte a ti mismo y date cuenta si realmente estás viviendo la vida tal y como la quieres vivir.
  • Vive en modo mindfulness. Sin duda alguna, las enseñanzas del mindfulness son el mejor antídoto contra las prisas y abarca todos los puntos anteriores. Su práctica formal meditativa y sus prácticas informales nos van llevando progresivamente a darnos cuenta de todos esos implantes mentales y a vivir desde nuestra más genuina esencia, donde conectamos con nuestro verdadero ser y nuestra paz interior, y ahí no tiene cabida la necesidad de vivir deprisa.

Puede ser que en este punto digas: sí, claro, pero es que tengo que hacer esto y lo otro y si no lo hago con prisa no llegaré. Ante esto, déjame decirte que sigues presa de los condicionamientos mentales. La prisa es mental, así pues, abre tu mente a todo esto y date la oportunidad de soltar ese tipo de creencias. En esas contadas ocasiones en las que realmente hay poco tiempo para realizar algo y sentimos la necesidad de acelerar el paso, lo podremos hacer perfectamente desde una mente serena, que ha desinstalado de su vida la prisa mental.

Y si eres de esas personas que creen que realmente su modo de vida, su trabajo, o sus obligaciones requieren grandes dosis de prisa y no se pueden permitir tener paz en su interior, por favor, plantéate tu estilo de vida y siente si quizás ha llegado el momento de realizar cambios. No se trata de hacer cambios drásticos fuera, si no de empezar a conectar dentro de ti con tus verdaderos anhelos y necesidades. No te olvides de que los cambios siempre comienzan en el interior.

No quiero decir con todo esto que tengamos que “dormirnos en los laureles” y no hacer nada o procrastinar, o que seamos personas impuntuales y desorganizadas. Todo lo contrario, sentirte en paz interiormente te lleva a tener una mente equilibrada, proactiva y organizada, sin necesidad de angustiarse o agitarse para obtener resultados y responder eficazmente a las circunstancias de la vida. Lo harás todo con más amor, dedicación y consciencia.

Tu paz interior no tiene precio y es algo incuestionable para vivir una vida plena y feliz, más allá de las circunstancias externas. Se va consiguiendo, desprogramando todos esos implantes mentales que nos condicionan de una manera inconsciente y no cuestionamos jamás. Así que hoy solo te pido que si así lo sientes, empieces por ir eliminando las prisas innecesarias, levantando el pie del acelerador de tu vida. “Camina despacio, que al único lugar donde tienes que llegar, es a ti mismo”.

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