La importancia de la práctica informal
(Junio 2020)
Podemos definir mindfulness como la capacidad de prestar atención al momento presente intencionadamente con aceptación y sin juicio. Con su práctica habitual lo que vamos consiguiendo es activar en nosotros un espacio interior de “calma atenta” que está más allá de las circunstancias externas y que nos va permitiendo desidentificarnos de nuestro “yo egoico” (el yo pequeño y personal) y situarnos cada vez más en nuestro “yo esencial”, este que está libre de todos los condicionamientos y limitaciones que hemos ido acumulando a lo largo de la vida. De esta forma no nos alejamos de la vida, si no que por el contrario podemos vivirla de una manera más plena y consciente, dándonos cuenta de todo cuanto realmente sucede en nuestro mundo exterior e interior.
Así, el mindfulness se va convirtiendo en una forma de vida, su entrenamiento está basado en la práctica formal y en la práctica informal. La práctica formal es la meditación propiamente dicha y sobre ella podrás encontrar mucha información en esta página web. Pero de lo que vengo a hablarte hoy es de la importancia que tiene la práctica informal para ir impregnando nuestra vida de esa conciencia serena y atenta propia de la filosofía mindfulness.
La práctica formal y la práctica informal han de complementarse, no basta con sentarse a meditar unos minutos cada día, lo cual también es muy importante y están demostrados científicamente los numerosos beneficios que la meditación nos trae, pero es esencial que esa conexión interior y ese estado de atención despierta sea evocada el mayor tiempo posible durante el día. Digamos que de esta forma alargamos los efectos de la meditación y multiplicamos su potencial. Para ello existen determinados enfoques que puedes ir integrando para empezar a vivir en modo mindfulness. Se trata de propuestas sencillas, que no requieren mucho tiempo y aunque sencillas no dejan de ser potentes impulsores del cambio en nuestra forma de percibir la vida.
A continuación te cuento algunas prácticas informales que te invito a ir probando. Es importante ser perseverante y los cambios no se harán esperar:
STOP
Durante el día, date un tiempo de vez en cuando para detenerte, respirar y observar lo que ocurre en tu interior. Hacer esto consciente te saca del círculo de la inconsciencia, te trae al presente y te ayuda a relajarte.
Puedes hacer un STOP cuando te sientas tenso, alterado o estresado. También puedes programar la alarme de tu móvil cada cierto tiempo para recordarte la necesidad de hacer un STOP y volver al presente. Solo te llevará dos minutos.
S: Stop, me detengo…
T: Tomo aire, respiro…
O: Observo… cuerpo, pensamientos, emociones…
P: Prosigo con lo que estaba, continúo desde la consciencia.
Desayuno consciente
Empezar el día con consciencia es de vital importancia si queremos entrenarnos en mantener la presencia durante el resto del día. De sobra son conocidos los beneficios de la alimentación consciente que consiste en desactivar el piloto automático a la hora de comer, tomando plena consciencia del momento de la comida y todo lo que conlleva. No se trata tanto de prestar atención a qué comemos, sino a cómo lo comemos.
Durante los próximos días, en el momento del desayuno evoca tu presencia consciente y esta vez hazlo sin distracciones (móvil, tv, etc…), un poco más despacio de lo habitual, utilizando los cinco sentidos, observa tus movimientos, saborea, mastica varias veces. Si desayunas en compañía de alguien, escúchale también con atención. Activa tu presencia en este momento tan importante del día, te sorprenderá los beneficios que esto conlleva.
Sandwich Mindfulness
Es frecuente que en medio de nuestra actividad habitual, entremos en el modo “piloto automático” sin darnos cuenta. No importa que estemos en la oficina, trabajando en casa, haciendo gestiones o estudiando… La actividad nos sitúa muy a menudo en modo “hacer” y nos desconecta del modo “ser”.
El estrés proviene en gran parte de esto, ya que el peso de las actividades, tareas y responsabilidades puede hacernos perder la perspectiva y sentirnos sin recursos suficientes para enfrentar la situación. Hay un método sencillo y eficaz para reenfocar la mirada regresando al centro que nos permita ser más eficaces y seguir adelante con calma, se trata de tomarnos un sándwich mindfulness cada cierto tiempo.
Recuerda esta semana cada dos o tres horas de intensa actividad, o cuando te sientas desbordado por alguna situación, tomarte un sándwich mindfulness, que consta de dos rebanadas de respiración consciente y un relleno de cuerpo en acción.
- Practica la respiración consciente, con cinco respiraciones será suficiente.
- Moviliza tu cuerpo, si puedes da un pequeño paseo, acércate a la ventana, o simplemente estira las piernas, los brazos, bosteza…
- De nuevo cierra el ejercicio con otras cinco respiraciones conscientes.
Te sorprenderá lo oxigenante y relajante que resulta este sano tentempié.
Caminar consciente
Caminar es algo que solemos hacer con el piloto automático. A partir de ahora, cuando te dirijas a algún lugar o estés simplemente callejeando, hazlo de un modo diferente: con un ritmo más lento, acompasando la respiración con tus pasos. Advierte las sensaciones corporales al caminar, el contacto de los pies en el suelo, el movimiento de tu cuerpo, el aire en la cara. Así mismo observa cómo van y vienen los pensamientos y sentimientos sin engancharte a ellos. Desactivar el piloto automático al caminar y hacerlo de modo consciente puede ser algo realmente liberador.
SLOW con atención
La propuesta para el día de hoy es que realices alguna de las actividades que consideres tediosa, aburrida o algo incómoda para ti, de forma plenamente consciente. Podría tratarse de limpiar el polvo, barrer el suelo, hacer la comida, lavar los platos, vaciar el lavavajillas, hacer la compra… Déjate guiar por tu intuición para elegir esa actividad que en realidad no te gusta hacer demasiado y cuando la realices, decide centrar tu atención “en hacer realmente lo que estás haciendo”. Realízala de forma algo más lenta de lo habitual, esto te ayudará a ser más consciente.
Entrena tu atención realizando dicha actividad cada día lentamente y con plena consciencia. Te sorprenderán los resultados.
Salir del modo en espera
Cada vez que tengas que esperar, en una fila, en un atasco, en una cita… Sal del modo “en espera” y entra en modo “Ser”.
Renuncia a la espera como estado mental, vuelve al presente y disfruta simplemente “siendo”, estando contigo mismo, sin prisas, sin resistirte al momento presente. Aprende a cultivar tu sana paciencia en las esperas.
Escucha atenta
Practica durante el día de hoy la escucha atenta. Recuerda que no es lo mismo oír que escuchar. Trata durante estos días de chequear la calidad de tu escucha, sin criticarte, sino con la genuina intención de estar presente en el acto de escuchar.
Cuando alguien te hable, presta atención y no le interrumpas hasta que termine.
Date cuenta del momento en que tu mente empieza a desviarse y a pensar una respuesta, se va al pasado o a futuro, o se enreda en juicios, suposiciones o interpretaciones…
Cuando te pilles en este despiste, trae de nuevo tu atención de vuelta a la escucha.
Regresa aquí y ahora.
Respira conscientemente al menos una vez antes de tomar tú la palabra.
Acepta cuando tu escucha no sea todo lo atenta que te gustaría. Simplemente toma ese momento como una ocasión privilegiada para fortalecer tu práctica.
Podrás encontrar estas y otras muchas prácticas en nuestra app gratuita. No lo dudes, conviértete en una persona mindfulness, los beneficios de vivir de este modo son innumerables, la sensación de bienestar irá aumentando progresivamente y pasarás de vivir en piloto automático a vivir en modo consciente.

