Derecho a cambiar
Un ateo estaba pasando un día tranquilo de pesca, cuando su bote fue atacado por el monstruo del lago Ness.
Con una tremenda sacudida, la bestia volcó su bote y lo arrojó a él por los aires hasta que aterrizó en el agua.
Cuando el hombre flotaba patas arriba, comenzó a gritar:
– ¡Dios mío…! ¡¡¡¡¡¡ Sálvame!!!!!!
De inmediato, la escena del feroz ataque quedó paralizada, y estando el ateo como suspendido entre las aguas y la espuma de la batalla, una voz estruendosa se dejó oír desde las nubes:
– ¡Pensé que tú no creías en mí!
– Vamos Dios… ¡Dame otra oportunidad! – imploró el ateo – ¡¡¡¡Tampoco creía en el monstruo del lago Ness!!!!
