(Diciembre 2021)

Nos encontramos en un momento muy propicio para soltar y liberarnos de todo aquello que de alguna manera sentimos que ya llegó el momento de dejar ir. Me refiero a esos asuntos que sentimos que no nos permiten sentirnos en paz y avanzar en nuestra vida, a toda esa energía estancada que nos puede estar bloqueando de alguna manera en nuestra evolución personal.

Y es que la vida es un regalo y también un gran aprendizaje y llega un momento en el que tenemos que parar, mirarnos hacia dentro y darnos cuenta de que quizás nos estemos conduciendo por un camino que ya no queremos transitar.

El mundo está convulso, muchos paradigmas están cayendo, se habla de un ascenso planetario, de un nuevo estado de consciencia donde ya no cabe toda esa energía que nos limita, coarta nuestra libertad y nos mantiene en un estado de pura supervivencia, donde hemos perdido todo nuestro poder y nos sentimos “pequeños”.

El cambio para salir de todo esto empieza en uno mismo, en cada uno de nosotros individualmente. Es importante empezar a comprender que nuestro estado natural es sentirnos en paz, en bienestar y en plena salud. Y todo lo que no nos permite sentirnos así, es una llamada de atención para que al menos, nos paremos a observar.

Hemos normalizado que sentir insatisfacción y sufrimiento sea lo habitual y buscamos fuera algo que nos permita llenar ese gran vacío que en el fondo todos sentimos de una u otra forma. Y no es fuera donde hay que buscar, pues la clave está en nuestro interior, y esto tú lo intuyes de alguna manera.

Para llenar este gran vacío, no tenemos que llenarnos de nada externo, sino de nuestro propio SER, de nuestra esencia más pura y genuina, de nuestra naturaleza más esencial, la cual no necesita de nada para sentirse feliz, pues la felicidad ya está dentro de nosotros, y es algo que no necesita de ningún objeto externo.

Hoy te propongo empezar a observar todo eso que quizás esté tapando y bloqueando tu alegría natural y esa paz interior que te corresponde por el mero hecho de haber nacido y que ya está en tu interior, bajo todas esas capas y corazas que te has ido construyendo.

Para vaciarnos de todo eso que nos perturba, lo primero es darnos cuenta, observarlo, aceptarlo y con amor y agradecimiento tomar la decisión firme de ir dejándolo marchar. Aquí comienza un proceso de liberación y cambio. El resto será un camino en el que se irán cayendo una a una todas las capas y te irás conectando cada vez más a tu yo más auténtico y genuino. Lo importante es que ahora en tu interior tomes esta decisión consciente y lo sientas profundamente. Yo voy a darte hoy algunas ideas y te dejaré una práctica para ayudarte.

Algunas de las cosas de las que quizás necesites desprenderte, pueden ser las siguientes. Quédate con lo que resuene contigo:

  • Decido liberarme de toda lucha interna. Quizás ha llegado el momento de descansar de tanto sobreesfuerzo innecesario y encontrar tu paz interior. Aquiétate, para y respira profundamente, a veces no hace falta “hacer” tanto, sino tan solo escuchar el silencio, relajarte y fluir. Recobra tu paz interior.
  • Decido liberarme de la necesidad de maltratar a mi cuerpo con hábitos tóxicos, mala alimentación y sedentarismo. ¿Le estás dando a tu cuerpo lo que realmente se merece? Ama a tu cuerpo, empieza a ser amable con él de verdad.
  • Decido liberarme de preocupaciones innecesarias y pensamientos negativos que me agotan, me enferman y me hacen sufrir. Si sientes que este es tu caso, puede que necesites hacer algún tipo de trabajo interior, practicar mindfulness o empezar a meditar de manera habitual.
  • Decido liberarme de las emociones que se hayan podido quedar enquistadas en mi interior y que en ocasiones se apoderan de mi y me perturban. Es esencial que atiendas, aceptes y abraces tus emociones para poder sanar y encontrar el equilibrio. Conecta con tu niño interior, ahí está el origen de estas emociones.
  • Decido liberarme de las necesidades de mi ego, que no me permiten sentirme en paz: La necesidad de agradar, de tener la razón, de demostrar, de compararme, de criticar, de tratar de encajar… Sitúate en el testigo observador y contempla a tu propio ego, y éste se irá disolviendo a la luz de tu consciencia y tu esencia podrá brillar cada vez más.
  • Decido liberarme de todo resentimiento, odio y rencor, que pueda estar albergando en mi interior contra algo o contra alguien. Perdonar se hace muy necesario para poder liberarnos de la amargura, no justificamos nada, solo decidimos estar en paz. ¿Tienes temas pendientes que perdonar? Cierra ciclos, no cargues con ese peso.
  • Decido liberarme de la pereza, la apatía y la desgana. ¿Fluyes con la vida o te cuesta vivir? Encuentra en tu interior aquello que te hace vibrar, que te motiva, que resuena contigo. Ha llegado el momento de escuchar a tu corazón.
  • Y, en definitiva, decido liberarme de todo aquello que me hace sufrir y que me impide crecer. Suelto todas aquellas energías que me detienen en mi proceso de evolución. Se hace necesario realizar un trabajo interior, de autoconocimiento, de empoderamiento, de sanación.

Puedes añadir a la lista todo aquello que tu corazón te dicte en estos momentos. Nos vaciamos y nos liberamos de todas las corazas y las limitaciones que nos han condicionado por tanto tiempo, para poder ser cada vez más auténticos y libres, para poder conectar con nuestro ser interior. Nos liberamos y soltamos todo lo que ya no nos sirve para vivir desde la plenitud, la dicha y la paz que residen en el fondo de nosotros.

Te invito a que escuches mi meditación “Yo me libero” donde te será más fácil conectar con todo esto desde un lugar de introspección y calma.

Pincha en el siguiente enlace: Yo me libero

Despídete de este año que termina soltando todo lo viejo que te pesa, y comienza el nuevo año con energía renovada. La humanidad necesita personas liberadas.

ATRÁS

- Comparte esta información -