(Marzo 2020)
He pasado por muchas crisis en mi vida, algunas de ellas dramáticas. De unas he salido fortalecida y renovada a pesar del dolor atravesado, otras me mantuvieron sumida un tiempo en el drama, hasta que llegaba una nueva crisis para recordarme lo que tenía que ver. Pero todas ellas, sin excepción, han sido una oportunidad. ¿Una oportunidad para qué? Una oportunidad para crecer, madurar, evolucionar, cambiar y despertar.
Todos, antes o después, atravesamos crisis desde el mismo momento de nacer, y así vamos acumulando nuevos recursos cuando sabemos utilizarlas y escuchar su mensaje, o por el contrario, vamos acumulando más miedos y limitaciones. Las crisis nos hacen darnos cuenta de la impermanencia de todo cuanto existe, nos sacan de nuestras “certezas”, hacen peligrar nuestra seguridad, nos confrontan con nuestras sombras y boicotean nuestros deseos.
Las crisis son inevitables, cuanto antes comprendas esto, antes podrás soltar el sufrimiento que supone tratar de mantener el control para que todo sea como tú crees que ha de ser. Lo que te hace sufrir no es el cambio, sino tu resistencia al cambio, así que lo más saludable que puedes hacer ante una crisis (y ahora mismo nos encontramos ante una macrocrisis a nivel planetario, causada por el Covid19) es soltar esa resistencia al cambio al que estamos siendo conducidos y vivir este momento desde el aprendizaje y el crecimiento. No te estoy diciendo que reprimas lo que sientes y niegues la realidad, que por cierto es muy dolorosa, te estoy pidiendo que te revises, que te observes, que te sientas, que te escuches de verdad, que mires hacia dentro. Es de vital importancia que cada uno descubra el sentido que tiene para sí mismo esto que está ocurriendo, que extraiga el aprendizaje que pueda enriquecer su sentido de la vida, que utilice esta crisis como un impulso de transformación.
Esta crisis que estamos viviendo ahora en masa, es una gran oportunidad para avanzar hacia un Despertar con mayúsculas. Un despertar hacia un nuevo nivel de conciencia donde podamos darnos cuenta de que vivir desde el pequeño “yo” es solo sobrevivir.
Ese “yo” pequeño es nuestro ego, nuestra máscara, la personalidad que hemos ido forjando y que no nos ha quedado más remedio que construir, es el que se remueve y sufre ante el mínimo contratiempo, el que vive en la queja, el victimismo y en la lucha. Ese “yo” que se siente separado del resto y que su lema es “ande yo caliente, ríase la gente”. Ese “yo” ya no funciona si queremos construir un mundo mejor, con unos cimientos fuertes y sanos, donde haya relaciones genuinas y cada quien encuentre su lugar. Y para ello el ser humano necesita una gran crisis como esta, que le lleve a cuestionar su forma de vivir, su forma de estar en el mundo, su escala de valores.
Este gran cambio que tanto necesitamos y que la Vida se está encargando de mostrarnos, ha de pasar inevitablemente por un proceso único e individual de cada ser, un proceso de transformación que cada persona tiene que hacer interiormente si realmente desea vivir y dejar de solo sobrevivir. Este es un proceso que no es fácil, pero que es muy necesario. Nos da pereza, lo evitamos, ignoramos su importancia, lo demoramos, pero la vida, una y otra vez, en forma de distintas crisis, síntomas y situaciones, te recordará por dónde no tienes que seguir caminando y hacia dónde si tienes que mirar, y la respuesta siempre es hacia dentro. Mirar hacia dentro te permitirá ir descubriendo ese gran Ser que sí eres, lleno de potencialidades sin descubrir y con infinitas posibilidades. Un gran Ser que alberga en su interior, debajo de capas y capas de inconsciencia, un núcleo con la mayor paz que nunca hayas podido imaginar.
No puedo dejar de nombrar como claves maestras para comenzar este gran proceso de autodescubrimiento y expansión de conciencia la Meditación, el Mindfulness y la Terapia Transpersonal. Son muchísimas las personas que han comenzado por ahí su camino de regreso al Ser y han vivido verdaderas transformaciones. Es nuestra responsabilidad ocuparnos de nosotros mismos, descubrirnos y despertar al fin. No te demores por más tiempo, el Universo te está esperando.

