Su práctica

La práctica continua de mindfulness supone una importante mejora en la calidad de vida. Están comprobados sus beneficiosos efectos sobre la ansiedad, la depresión, la obsesividad, los trastornos psicosomáticos, los trastornos de personalidad, los trastornos de alimentación o una amplía variedad de enfermedades físicas.

La práctica de la atención plena de la respiración es la práctica inicial y fundamental en el aprendizaje de mindfulness. El adiestramiento en mantener la atención en la respiración es la base de cualquier tipo de meditación ya que supone el aprender a sostener la atención en un objetivo. El principiante tiene que empezar a ser consciente de su capacidad de atención o consciencia, y aunque la pierda con las distracciones, vuelve una y otra vez sobre su objetivo.

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