(Junio 2022)
El Mindfulness, bajo mi punto de vista y desde mi experiencia, es un camino. Un sendero bien definido desde el que ir atravesando los diferentes paisajes, un camino al que poder regresar cuando te desvías, un camino de vuelta a casa.
Pero ¿qué hay detrás de este camino? ¿hacia dónde te encamina ese sendero? ¿qué hay más allá del mindfulness? No hay otra cosa que el encuentro con tu Ser, en comunión con la Vida misma.
Al margen de las innumerables bondades que nos va aportando la práctica de la Atención Plena, como pueden ser la desidentificación con los pensamientos, la regulación emocional, la consciencia corporal, la relajación del sistema nervioso, el desarrollo de la compasión, la mayor comprensión del sí mismo, de los demás y de la vida… está lo que yo llamo el descubrimiento de mi “Centro de Bienestar Natural”.
Es un “Centro” porque se encuentra en el núcleo central de mí misma, pero al sentirlo, te das cuenta de que no es solo tu Centro, sino que es el Centro de cada uno de los seres y el Centro mismo de la vida, porque cuando nos situamos ahí, en ese núcleo central, no existe separación ni fronteras, somos Uno.
Y es “Bienestar Natural” porque al descubrirlo comprendes profundamente que ese es tu estado natural, tu estado por derecho, y el de todo ser vivo. Aquí, tu manera habitual y condicionada de ver la vida desaparece y la experimentas de forma lúcida y clara con serenidad y aceptación.
Este centro de percepción siempre ha estado ahí y es el trasfondo constante de toda experiencia, permanentemente disponible y siempre presente. Este núcleo no puede desaparecer ni cambiar, porque es tu esencia misma. El “Aquí y Ahora” del que tanto se habla y que solemos identificar en algún lugar y momento fuera de nosotros, es en realidad este espacio interior, este núcleo central al que regresar una y otra vez cuando nos perdemos, atrapados por nuestras circunstancias, por nuestra propia mente o por nuestras emociones. Regresar es la clave, regresar a tu naturaleza, a tu centro, a tu “aquí y ahora interior”.
La práctica que nos proporciona el mindfulness resulta ser ese camino, un estilo de vida que nos va llevando a situarnos cada vez más en ese espacio interior e ir soltando las capas del personaje que hasta ahora creíamos ser, los filtros mentales y los condicionamientos instalados, hasta que llega un momento, donde la práctica misma no requiere esfuerzo alguno, pues el camino se hace más liviano y simplemente puedes descansar en esa presencia despierta.
Y voy a ser sincera, la práctica se hace muy necesaria sobre todo al principio, llevamos años de condicionamientos y automatismos que no desaparecen de la noche a la mañana. Hoy solo quería compartir lo que yo misma he experimentado más allá de la práctica de mindfulness. Esto es posible si avanzas en ese camino con confianza, paciencia, perseverancia y amor.
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En cualquier caso, te animo a que introduzcas la práctica del mindfulness en tu vida y encuentres ahí, ese camino de regreso a tu Ser.

